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jueves, 30 de septiembre de 2010

El hombre: esa contradicción

El feminismo actual ya no trata de asegurar los derechos de las mujeres, ya que éstos están garantizados por ley. Así que, conseguida la igualdad legal, ahora pretenden conseguir la supremacía social. Para ello, no dudan en atacar a los hombres desde todos los flancos. En el trabajo, mediante la discriminación positiva. En la familia, con los litigios de custodia. Y en la sociedad en general, ridiculizando su imagen pública. Este año he visto en la playa muchos hombres depilados. Supongo que es una gran victoria para aquellas mujeres amargadas por el dolor de la depilación que desearían, incluso, que los hombres menstruaran si ello fuera posible. No tienen en cuenta que ellos ya se afeitan a diario o bien se arreglan la barba. De todos modos, quien se dejan manipular de esta manera, tampoco merece que nadie le defienda.

Pero la campaña triunfa en todos los ámbitos; tanto en las películas, como en televisión, libros y, especialmente, en la publicidad. Se presenta al varón, o bien como un bruto, o como un patoso, sin personalidad ni carácter. Al mismo tiempo, sin embargo, se ensalza la figura del hombre físicamente perfecto - con abdomen musculado y demás; contribuyendo así a un cosificación de los hombres similar a la que tanto criticaban las feministas. Frente a ello, los hombres más atractivos siguen siendo aquellos que triunfan y saben defender su posición en la familia y en la sociedad. Como no abundan, esas mismas mujeres que disfrutan calumniando al género masculino, son las que luego se derriten por el actor que hace de duro en la ficción, o el deportista de moda. Demostrando así que sus teorías metrosexuales no les convencen ni a ellas mismas.

lunes, 29 de marzo de 2010

La libertad de decir que no

He estado viendo videos musicales y está claro que se lleva el "look burdel". Me pregunto cómo es que el feminismo nos ha llevado una vez más a la conclusión de que hay que estar siempre disponible para cualquier pareja sexual. Yo pensaba que la liberación consistía precisamente en poder decir: no. Ya en las comunas de los años setenta, muchas mujeres acabaron siendo como prostitutas pero sin cobrar nada. Tanto hablar de la igualdad, pero triunfan los programas de televisión en los que se puja por un hombre o se elige una mujer, como si fueran ganado. Realmente deberían presentarse al casting desnudos. Así acabarían antes. Detrás de lo que llaman romanticismo y "buscar pareja", no se encuentra más que atracción animal pura. Así que, qué mejor manera de escenificarlo que vistiendo a las chicas de prostitutas y a ellos de chulos... Al fin y al cabo, todo el mundo sabe a lo que van.

Ése es el modelo de sociedad que nos están vendiendo, donde la mujer siempre tiene que estar dispuesta al sexo. Porque ahora resulta que siempre nos apetece, con cualquiera, a cualquier edad, de niña o de vieja. Esa historia sobre que las mujeres necesitamos sentir algo por nuestra pareja, ahora resulta que era un mito a desterrar. Todos con todos, como conejos. Y luego, si hay consecuencias, se eliminan de la forma más expeditiva. Está claro que se han estudiado a fondo la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, porque es la misma sociedad, la misma estrategia. Por suerte, la gente todavía sabe llamar a las cosas por su nombre y, aunque no voy a transcribir esas palabras, existen unos calificativos universales e intemporales para esa clase de comportamientos anómalos. Sin embargo, la familia siempre resistirá porque es el estado natural del ser humano.

viernes, 19 de marzo de 2010

Las mujeres y la conducción

Pongo el telediario de telecinco y sale un reportaje, cómo no, alabando la prudencia de las mujeres al volante. Pero no con datos objetivos, sino preguntándoles a ellas mismas que, qué van a decir: no, yo conduzco como una loca y me salto los semáforos... Eso de que las mujeres son más prudentes sería antes; no desde luego en el lugar donde yo vivo, donde van igual de deprisa que cualquiera y además con coches grandes, a veces, tipo todo terreno, que dan miedo de lejos. Yo me aparto en cuanto puedo.

Dentro del nuevo feminismo, entra también la condición de intentar conducir como los hombres. Pero una cosa es intentarlo y otra conseguirlo. Porque conducir es una cuestión de testosterona. Esa hormona que prepara a los hombres para la lucha, porque están diseñados para ello, nos guste o no; es la misma que otorga velocidad de reacción y mejores reflejos. Es decir, que los hombres conducen de forma imprudente porque pueden. Porque  lo que en ellos es un riesgo relativo, en una mujer es un riesgo absoluto.

Alguna estará ya rasgándose las vestiduras. No estoy hablando de cultura o de costumbres, sino de simple química. Quien quiera comprobarlo, que se dé una vuelta por Italia, donde los conductores deben ir muy sobrados, porque hay que ver cómo se arriesgan y casi nunca pasa nada. Es impresionante. Sin embargo, basta con observar el paso del tiempo y cómo los hombres mayores de sesenta años ya no conducen tan bien, ni son tampoco capaces de aparcar a la primera como antes.

Así que yo, personalmente sí que puedo afirmar que soy una conductora bastante prudente; pero eso no es mérito mío, sino que conozco mis limitaciones. No se me ocurre ir todo el tiempo adelantando, como mi marido, porque sé que mis reflejos no dan para tanto y no es cuestión de jugarse la chapa. Sólo por intentar demostrar que eres una mujer independiente, autosuficiente y que no necesitas a ningún hombre, etcétera, etcétera. Ésas son las mismas que luego se derriten por Beckham o Escassi.

jueves, 8 de octubre de 2009

Ágora, una película contra el cristianismo

No hay muchos más relatos sobre Hipatia en los textos antiguos, pero en el siglo XVIII será rescatada como docta mártir del paganismo a manos de cristianos. Más adelante, llegará a ser estandarte del feminismo que reivindica la historia de las mujeres. Y en el presente es personaje principal de la película ´Ágora´, de Alejandro Amenábar, costosa producción de 50 millones de euros que se estrenará el próximo 9 de octubre.
A la filósofa alejandrina la revive en 1720 el clérigo protestante John Toland, con una obra titulada ´Hipatia, o la historia de una dama de gran belleza, virtud y sabiduría, competente en todo, que fue descuartizada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia y la crueldad del arzobispo, a quien se conoce de manera universal, aunque inmerecida, como San Cirilo´. Un presbítero católico, Thomas Lewis, le dará inmediatamente la réplica: ´La historia de Hipatia, una desvergonzadísima maestra de Alejandría. En defensa de San Cirilo y del clero de Alejandría, contra las acusaciones del señor Toland´.
A partir de ahí, la polémica, atizada después por Voltaire en su ´Diccionario filosófico´: "Cirilo lanza a la chusma cristiana contra ella", veredicto al que el francés añade un consejo: "Cuando se desnuda a mujeres hermosas, no es para perpetrar matanzas". ¿Era Hipatia en la hora de su muerte una mujer joven y bella? ¿Fue su muerte un crimen religioso? ¿Cuál fue la responsabilidad del obispo Cirilo? ¿Existen razones para elevarla como símbolo del feminismo?
Primero, la edad, asunto de trascendencia cinematográfica que el director Amenábar ha decidido resolver con una joven actriz, Rachel Weisz. Amalia González, catedrática de Filosofía del Instituto Padre Feijoo (Gijón), y autora en 2002 de la monografía ´Hipatia´, comenta que se manejan "tres hipótesis sobre su edad al morir, en el 415: que tenía unos 25 años, con lo que no podría haber sido maestra de Sinesio, que recibió las lecciones en el 390; o que era mujer de unos 40 años, o de 60 o 65, que es el cálculo de Maria Dzielska, y que es la más probable". Esta profesora polaca afirma en su libro ´Hipatia de Alejandría´ que, en consecuencia, no era "una mujer joven dotada de un cuerpo digno de Afrodita y capaz de provocar el sadismo y la lujuria de sus asesinos".

Desconocida. Amalia González califica a Hipatia de "figura importante en Filosofía y Ciencia, con comentarios a las obras de matemáticos y filósofos como Diofanto, Arquímedes o Tolomeo; por ejemplo, acerca de cómo medir superficies curvas". Sin embargo, "sigue sin ser nombrada en los manuales de Filosofía y fue desconocida hasta el siglo XVIII, cuando es recuperada, no como personaje histórico, sino como símbolo de algo, como figura legendaria". La perspectiva feminista que maneja Amalia González pretende corregir que "a las mujeres con relevancia histórica no se las suele reconocer". En el caso de Hipatia confluyeron varios factores. "Tras su muerte, dado el conflicto de fondo, pudo no ser aconsejable reivindicarla". Además, "su discípulo Sinesio muere dos años antes que ella, en el 413, con lo que no pudo difundir su obra". Respecto a su muerte, González advierte de que "se produce durante el auge del pensamiento cristiano, pero no se puede culpar al cristianismo, ya que existe entonces en Alejandría un conflicto más de clase y político que religioso". Sí es cierto que "sus asesinos directos son los denominados Parabolanos, el grupo cristiano más próximo a Cirilo, del que se duda si estuvo presente durante el asesinato de Hipatia".
La pelea del momento era entre el obispo Cirilo y Orestes, el gobernador romano, "y en la época del Romanticismo fue cuando se idealizó la relación carnal de la filósofa con Orestes". Sin embargo, "hay un episodio en el que Hipatia rechaza a un pretendiente arrojándole un trapo con su menstruación; ella no mantiene contactos con hombres porque la Filosofía exigía retiro y descuido de lo material".
En suma, "dependiendo de lo que se quería reivindicar con ella, se la ha desligado del contexto, para construir una leyenda", concluye Amalia González.
Por su parte, Gustavo Bueno Sánchez, filósofo y profesor de Filosofía de la Universidad de Oviedo, reflexiona sobre "de dónde procede el interés por Hipatia y, particularmente, el interés de Amenábar". Bueno explica que la recuperación ilustrada de Hipatia, y la posterior, en el siglo XIX, se produce en un "ambiente protestante y anticatólico, según la idea de que el catolicismo frenó el desarrollo de la ciencia, según se recoge en obras como la del químico norteamericano Draper, en su ´Historia de los conflictos entre la religión y la ciencia". Según este planteamiento, "el catolicismo fue freno, pero el protestantismo no, gracias al libre examen y otras doctrinas". Por tanto, "sostenían que con la muerte de Hipatia se acababa la ciencia y se entraba en la oscuridad de los tiempos, pero la idea del freno cristiano a la ciencia es totalmente discutible".

Biblioteca de Alejandría. Otro episodio vinculado a la vida de Hipatia será el de la destrucción de la célebre Biblioteca de Alejandría, el depósito de cultura más importante de la época. "No debe olvidarse que en el año 391, mucho antes de la muerte de Hipatia, el patriarca Teófilo el Grande destruye la Biblioteca, por lo que no pueden asociarse en el tiempo ambos hechos, pero unirlos ha servido para considerar a Hipatia víctima de la intransigencia de los cristianos, es decir, afirmar que así acabó la ciencia en Alejandría", comenta Bueno. Pero "lo que destruye Alejandría es el Islam, el califa Omar, en el siglo VII, cuando dice que hay que destruir todos los libros de la Biblioteca, unos porque son contrarios al Corán y el resto porque coinciden con él y sobran".
"Hipatia es un personaje resucitado literariamente", señala Jorge Fernández Sangrador, director de la Biblioteca de Autores Cristianos y de publicaciones de la Conferencia Episcopal Española. Sangrador es especialista en los orígenes del cristianismo en Alejandría, tema al que dedicó su tesis doctoral. "Se afirma que fue recusada por el cristianismo, por ser platónica, pero no puede plantearse su caso como ortodoxia cristiana frente a heterodoxia", explica Sangrador, quien agrega que "San Atanasio, anterior a Hipatia y el más ortodoxo de todos los tiempos, conocido como el campeón de la ortodoxia, fue expulsado cinco veces de Alejandría".
Por otro lado, "Alejandría era eminentemente sincretista, interdisciplinar y abierta intelectualmente". No obstante, "existía el denominado furor alejandrino, por tratarse de un lugar apasionado por definición; el alejandrino es racional, pero irascible".
La próspera ciudad egipcia era también territorio de la filosofía neoplatónica, "que tiene de positivo la búsqueda de base racional para la fe y la moral, pero de negativo que se despoja de lo humano, lo carnal, para que prevalezca Dios". Por ello "Alejandría despreció a Atanasio, que pertenecía a la corriente cristiana que afirmaba la encarnación de Dios en Jesucristo".
Éste era el contexto del "conflicto filosófico y político, más que religioso, de la muerte de Hipatia, por lo que no se da una contraposición entre Iglesia y pensamiento", precisa Sangrador, quien añade que "no está comprobado que San Cirilo tuviera que ver su muerte".

¿Asesinato político? La citada profesora polaca Maria Dzielska considera en su libro que la causa de la ejecución de Hipatia fue consecuencia de una acusación de "magia y hechizo satánico sobre el prefecto Orestes", por tanto "un asesinato político provocado por conflictos antiguos". Entonces, ¿quién fue Hipatia? Dzielska concluye: "No es una pagana activa, sino que simpatiza con el cristianismo y protege a sus alumnos cristianos; y destaca por su autodominio o sofrosine, que colorea tanto su conducta como sus cualidades más intimas; se manifiesta en la abstinencia sexual (permanecer virgen hasta el final de su vida), la modestia en el vestir (manto filosófico), la moderación en el modo de vida y una actitud circunspecta con sus alumnos y los poderosos".
J.Morán. La opinión de Málaga