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sábado, 16 de abril de 2011
Con los tacones y a lo loco
Una de las esclavitudes más absurdas que sufrimos las mujeres en la actualidad no viene de fuera, sino de nosotras mismas. Se trata de la obligación de llevar zapatos de tacón de diez centímetros o más si se quiere una considerar elegante. Por suerte, yo soy físicamente incapaz de cumplir con esa condición, gracias a la excusa de que tengo los dedos de los pies de los llamados "martillo". Eso me libra de semejante martirio. Andar sobre tacones de diez centímetros, incluso aunque se lleve plataforma, es algo antinatural y muy dañino; no sólo para los pies, sino para la columna vertebral y la circulación sanguínea. Cada vez que veo una mujer subida en semejantes instrumentos de tortura, me dan ganas de darle el pésame. Pero sé que me miraría como si estuviera local y es que hace tiempo que el sentido común ya no está de moda.
No es ya sólo en situaciones especiales, sino incluso para trabajar ocho horas, para ir a la compra o para llevar a los niños al parque, es como he visto a cada vez más mujeres haciendo equilibrios imposibles, mientras intentan hacer una vida normal. No les preocupa la posibilidad, harto probable, de torcerse un tobillo y acabar en el hospital, porque un esguince desde esa altura es realmente grave. Me pregunto por qué razón la humanidad, - y especialmente las mujeres -, tenemos ese afán masoquista que nos lleva a complicarnos la vida sin necesidad, una y otra vez. Tal vez sólo sea por el placer y el alivio inmenso que debe suponer llegar a casa y quitarse esos zapatos. Los tacones de vértigo vienen a ser el cilicio del siglo XXI.
No es ya sólo en situaciones especiales, sino incluso para trabajar ocho horas, para ir a la compra o para llevar a los niños al parque, es como he visto a cada vez más mujeres haciendo equilibrios imposibles, mientras intentan hacer una vida normal. No les preocupa la posibilidad, harto probable, de torcerse un tobillo y acabar en el hospital, porque un esguince desde esa altura es realmente grave. Me pregunto por qué razón la humanidad, - y especialmente las mujeres -, tenemos ese afán masoquista que nos lleva a complicarnos la vida sin necesidad, una y otra vez. Tal vez sólo sea por el placer y el alivio inmenso que debe suponer llegar a casa y quitarse esos zapatos. Los tacones de vértigo vienen a ser el cilicio del siglo XXI.
miércoles, 7 de abril de 2010
Miss Madrid
La otra noche en Antena tres encontré una entrevista con una chica que aseguraba haber sido acompañante de lujo de muchos famosos. Lo extraño era que ella, no sólo no se arrepentía de su labor, sino que afirmaba haberlo hecho por gusto y por su elección. No pasa na, pero en no pasando na, que sepas que serlo, eres. El calificativo no cambia porque disfrute de su actividad, sino más bien al contrario. Lo bueno era que su expresión, a punto de echarse a llorar, desmentía de forma efectiva sus propias palabras.
Todavía me acuerdo, y no me puedo creer cómo intentaba convencerse de que lo suyo era simple amistad, aderezada con "regalos" de cientos de miles de euros. Ése es el ejemplo que estaba dando a todas las jovencitas que pudieran estar escuchando en ese momento. Ahora resulta que no se trata de prostitución si eres capaz de disfrutar del sexo con un desconocido, por la simple razón de que es atractivo o lo hace bien. Como animales en un establo..., los sentimientos no tienen nada que ver.
Me preocupa que se estén generalizando esta clase de declaraciones y, no, no creo que sea simple casualidad. ¿Cuánto le han pagado a esa Miss Madrid para que acabe de echar a perder su reputación y su vida?. No sé si es consciente de que la belleza se acaba. Dentro de unos años, -pocos-, estará bañándose en billetes de quinientos euros, pero sola. Entonces, probablemente, sea ella la que tenga que pagar por la compañía y comprarse un acompañante.
Éste es el modelo de sociedad que muchos quieren. Abajo el amor. Vive el momento. Sobretodo, no te arrepientas de nada. Eso es lo que pretenden los creadores de Gran Hermano o I love Escassi. Convertir a todas las chicas en fulanas satisfechas. Luego, para colmo, llega la ministra y dice que no, que no se trataba de eso. Pues, ¿de qué se trata?. Cuando, en la relación de pareja, desaparecen las emociones y los afectos, las mujeres pasan a ser objetos de uso y disfrute, por más que ellas quieran pensar que conservan el control de la situación.
Todavía me acuerdo, y no me puedo creer cómo intentaba convencerse de que lo suyo era simple amistad, aderezada con "regalos" de cientos de miles de euros. Ése es el ejemplo que estaba dando a todas las jovencitas que pudieran estar escuchando en ese momento. Ahora resulta que no se trata de prostitución si eres capaz de disfrutar del sexo con un desconocido, por la simple razón de que es atractivo o lo hace bien. Como animales en un establo..., los sentimientos no tienen nada que ver.
Me preocupa que se estén generalizando esta clase de declaraciones y, no, no creo que sea simple casualidad. ¿Cuánto le han pagado a esa Miss Madrid para que acabe de echar a perder su reputación y su vida?. No sé si es consciente de que la belleza se acaba. Dentro de unos años, -pocos-, estará bañándose en billetes de quinientos euros, pero sola. Entonces, probablemente, sea ella la que tenga que pagar por la compañía y comprarse un acompañante.
Éste es el modelo de sociedad que muchos quieren. Abajo el amor. Vive el momento. Sobretodo, no te arrepientas de nada. Eso es lo que pretenden los creadores de Gran Hermano o I love Escassi. Convertir a todas las chicas en fulanas satisfechas. Luego, para colmo, llega la ministra y dice que no, que no se trataba de eso. Pues, ¿de qué se trata?. Cuando, en la relación de pareja, desaparecen las emociones y los afectos, las mujeres pasan a ser objetos de uso y disfrute, por más que ellas quieran pensar que conservan el control de la situación.
viernes, 24 de julio de 2009
Niños alfombra
Sabiduría popular: si te pones de alfombra, lo normal es que te pisen. Es importante enseñarle a los niños que, si ellos no se valoran, nadie más lo hará. Valorarse consiste en hacer respetar su opinión y no dejarse llevar siempre por los demás. También supone elegir con quién quieren estar, cómo y cuándo. Pero, eso no significa ignorar a sus familias. Un hijo es como un árbol joven que todavía necesita un par de guías para protegerlo de las inclemencias externas. Si dejamos a los niños a merced de fuerzas que desconocen, como son la sexualidad, la influencia de los medios de comunicación o los intereses comerciales que los persiguen, no podemos luego extrañarnos de que se dejen utilizar, manipular y engañar por cualquiera.
Pero tampoco sirve de mucho meterse a consejero, cuando llevan toda la infancia de sus hijos dejándolos en manos de otras personas y apenas han cruzado con ellos cuatro frases diarias. Un hijo es una inversión a largo plazo que, en cualquier momento, se puede malograr. No se debe bajar nunca la guardia, mientras esté en tus manos. Cuando ya son teóricamente adultos, mayores de edad, no nos quedará más que el papel de sufridores, y entonces comprobaremos si hemos criado una persona o una alfombra. Sin embargo, tampoco es tan fácil, porque la vida también exige sacrificio y, si no se prestan al placer inmediato como los demás, les llamarán reprimidos, aburridos o timoratos. La clave está en que sacrificarse por un fin o por tus seres queridos no denigra a la persona, sino que la ennoblece.
"El que se ensalce será humillado, el que se humille será ensalzado". Mateo 23-12
Pero tampoco sirve de mucho meterse a consejero, cuando llevan toda la infancia de sus hijos dejándolos en manos de otras personas y apenas han cruzado con ellos cuatro frases diarias. Un hijo es una inversión a largo plazo que, en cualquier momento, se puede malograr. No se debe bajar nunca la guardia, mientras esté en tus manos. Cuando ya son teóricamente adultos, mayores de edad, no nos quedará más que el papel de sufridores, y entonces comprobaremos si hemos criado una persona o una alfombra. Sin embargo, tampoco es tan fácil, porque la vida también exige sacrificio y, si no se prestan al placer inmediato como los demás, les llamarán reprimidos, aburridos o timoratos. La clave está en que sacrificarse por un fin o por tus seres queridos no denigra a la persona, sino que la ennoblece.
"El que se ensalce será humillado, el que se humille será ensalzado". Mateo 23-12
Etiquetas:
manipulación,
placer,
respeto,
sacrificio,
valoración
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
