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sábado, 19 de marzo de 2011
Derechos del padre
Escribiendo contra el aborto, hablamos mucho del bienestar de la madre y del hijo, pero tendemos a olvidarnos de los padres. Es cierto que existen casos en que se desconoce quién es el padre o en que éste se desentiende del fruto de su actividad sexual; pero también existen muchos padres entregados, que incluso estarían dispuestos a hacerse cargo del bebé, como en el caso de Cristiano Ronaldo. Cuando se trata de un hijo, contiene exactamente el 50% de genes de cada padre y no resulta justo privar a uno de ellos de voz y voto. El hecho de que la mujer lo lleve dentro por razones fisiológicas no le otorga más derechos sobre el concebido que los que pueda tener el padre y, en cualquier caso, debería primar siempre el derecho a la vida de la nueva persona que ya existe.
Una vez nacido, lo lógico y saludable es que el niño tenga contacto con su padre y su madre. Sólo así se garantiza una buena madurez psicológica. Un hijo necesita convivir con un modelo masculino y otro femenino, como mínimo, para poder definir su personalidad y su diferenciación sexual. Los hijos que no cumplen con esta condición suelen tener trastornos de conducta. El padre es una figura necesaria en la vida de una persona, también cuando ya es adulto. Su labor resulta imprescindible y no puede ser asumida por otra persona. El proceso de identificación o diferenciación con el padre es una de las etapas fundamentales de la vida. Además, sin su cariño ningún proyecto vital podría estar completo.
Una vez nacido, lo lógico y saludable es que el niño tenga contacto con su padre y su madre. Sólo así se garantiza una buena madurez psicológica. Un hijo necesita convivir con un modelo masculino y otro femenino, como mínimo, para poder definir su personalidad y su diferenciación sexual. Los hijos que no cumplen con esta condición suelen tener trastornos de conducta. El padre es una figura necesaria en la vida de una persona, también cuando ya es adulto. Su labor resulta imprescindible y no puede ser asumida por otra persona. El proceso de identificación o diferenciación con el padre es una de las etapas fundamentales de la vida. Además, sin su cariño ningún proyecto vital podría estar completo.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Arrieritos somos...
Y en el camino nos encontraremos. Para quien no conocía este dicho: se refiere a que el paso del tiempo pone a cada uno en su lugar. Yo lo pienso cada vez que veo unos padres malcriando a sus hijos, cosa que me pasa muy a menudo. Parece que no saben que los niños crecen y, lo que hace mucha gracia en un crío de seis años, deja de ser gracioso en uno de doce; no digamos ya de dieciseis. Aún con todo el cuidado del mundo y creyendo todavía en la disciplina, llega un momento en que la situación se te puede ir de las manos. Pero aquellos que han renunciado de antemano a ejercer de padres no tienen ninguna posibilidad de recuperar el control. De ahí, que proliferen ahora en televisión esos programas sobre hijos que han perdido completamente el respeto a sus padres –si es que alguna vez se lo tuvieron- y llegan incluso a agredirlos. Lo que no saben esos hicos es que la vida que están arruinando les pertenece a ellos.
La otra noche a las doce con un frío horroroso había dos niños jugando en la calle, porque sus padres tenían la necesidad urgente de salir de copas con sus amigos. Me pregunto con qué cara les van a decir dentro de pocos años que no deben beber alcohol en la calle, sobretodo siendo menores. En la reunión del colegio veo a dos señoras de mi edad enfundadas en sendas minifaldas negras con tacones de aguja de diez centímetros; y yo me pregunto cómo van a decirles a sus hijas que no salgan a la calle con esas pintas. Hay gente que no necesita ir a que les lean las cartas. Sólo con verlos se adivina claramente el futuro personal que les espera. Lo raro es que no lo sepan ellos.
La otra noche a las doce con un frío horroroso había dos niños jugando en la calle, porque sus padres tenían la necesidad urgente de salir de copas con sus amigos. Me pregunto con qué cara les van a decir dentro de pocos años que no deben beber alcohol en la calle, sobretodo siendo menores. En la reunión del colegio veo a dos señoras de mi edad enfundadas en sendas minifaldas negras con tacones de aguja de diez centímetros; y yo me pregunto cómo van a decirles a sus hijas que no salgan a la calle con esas pintas. Hay gente que no necesita ir a que les lean las cartas. Sólo con verlos se adivina claramente el futuro personal que les espera. Lo raro es que no lo sepan ellos.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Adopciones homosexuales
Varios días me han metido entre los anuncios de la página uno de una agencia de adopciones para pareja homosexuales, sobre lo cual estoy absolutamente en contra. Precisamente, hace poco pasé por el hospital en la zona de maternidad, y estaban las cunitas en las puertas de las habitaciones, cada una con un lacito azul o rojo, según el sexo del recién nacido. No había lazos verdes o naranjas para aquellos de sexualidad dudosa. Físicamente, sólo existen dos géneros: masculino y femenino. Otra cosa es que se pueda tener un trastorno psicológico que te haga desear tener otra identidad sexual. En algún caso puede ser incluso genético, pero lo habitual es que sea inducido por circunstancias ajenas. Existen padres y madres, por desgracia, que desearían haber tenido un niño en lugar de niña o viceversa, e inculcan a sus hijos desde la cuna gustos y aptitudes que no son propios de su condición sexual.
Es bien sabido que los homosexuales masculinos suelen sentirse especialmente ligados a su madre, mientras sienten rechazo por la figura masculina. Esta relación exclusiva tiene mucho que ver con su elección. Por eso, es fundamental que los niños reciban durante su infancia una influencia fuerte masculina y otra femenina. De este modo, sí pueden elegir libremente su sexualidad y, en la mayoría de los casos, se identifican con aquella que concuerda con sus características físicas. Un niño criado por homosexuales carece de referencias sobre la actitud normal generalizada que predomina en la naturaleza, y que además es la única que posibilita la reproducción dentro de una pareja. Sin ese ejemplo, es fácil que se confunda al hacer su elección, o incluso que no llegue nunca a definir su identidad sexual, con el sufrimiento que ello supone.
Música: Laura Pausini. La soledad.
Es bien sabido que los homosexuales masculinos suelen sentirse especialmente ligados a su madre, mientras sienten rechazo por la figura masculina. Esta relación exclusiva tiene mucho que ver con su elección. Por eso, es fundamental que los niños reciban durante su infancia una influencia fuerte masculina y otra femenina. De este modo, sí pueden elegir libremente su sexualidad y, en la mayoría de los casos, se identifican con aquella que concuerda con sus características físicas. Un niño criado por homosexuales carece de referencias sobre la actitud normal generalizada que predomina en la naturaleza, y que además es la única que posibilita la reproducción dentro de una pareja. Sin ese ejemplo, es fácil que se confunda al hacer su elección, o incluso que no llegue nunca a definir su identidad sexual, con el sufrimiento que ello supone.
Música: Laura Pausini. La soledad.
miércoles, 15 de abril de 2009
Sobre perros y niños
Hay gente que saca a pasear al perro como quien lleva el carro de la compra. Van pensando en sus cosas y no se relacionan con el animal. Se nota cuando un perro es querido. Tiene una actitud especial y ambos disfrutan mucho de su compañía mutua. El que no lo hace así, no sabe lo que se pierde. Con algunas madres pasa lo mismo. El otro día en la farmacia había una mujer con una niña monísima de unos dos años y un bebé dormido en el cochecito. Cuando yo estaba en esa situación, me encontraba agotada, pero no había quien me quitara la sonrisa de la cara mirando a mis hijos. La mujer llevaba cara de funeral.
El roce hace el cariño. Probablemente deja a los niños en la guardería de siete a siete y, cuando sale del trabajo, no tiene ni ganas de verlos. También podría ser que no trabaje, pero esté tan agobiada por la casa que no sea capaz de disfrutar de sus hijos. De todo hay. En cualquier caso, es un desperdicio. No me cabe en la cabeza cómo alguien puede ver la relación con sus hijos como una penosa obligación. El stress están haciendo estragos en las familias. Ahora es cuando pensáis que no les queda más remedio que trabajar todo el día, y no tienen con quién dejar a los niños. Entonces no debería haber tenido dos hijos tan seguidos. Ahora se puede evitar. Una madre tan amargada no puede ser una buena influencia para sus hijos.
Los padres. Algunos me impresionan por lo bien que se han adaptado a su nuevo papel en la sociedad. Otros, se nota que desempeñan sus labores de padre como una tarea más. Pero, nos guste o no, un niño pequeño necesita especialmente la relación íntima con su madre. Después, cuando ya tienen tres o cuatro años, es el momento del padre, de ampliar su mundo emocional y vital. Eso no quiere decir que el padre no se implique desde el principio también en los cuidados. Pero una madre, por naturaleza, debería ser feliz sólo con estar con sus hijos el rato que pueda al día, y cuanto más mejor. Otra cosa, resulta antinatural, y muy perniciosa para los niños.
El roce hace el cariño. Probablemente deja a los niños en la guardería de siete a siete y, cuando sale del trabajo, no tiene ni ganas de verlos. También podría ser que no trabaje, pero esté tan agobiada por la casa que no sea capaz de disfrutar de sus hijos. De todo hay. En cualquier caso, es un desperdicio. No me cabe en la cabeza cómo alguien puede ver la relación con sus hijos como una penosa obligación. El stress están haciendo estragos en las familias. Ahora es cuando pensáis que no les queda más remedio que trabajar todo el día, y no tienen con quién dejar a los niños. Entonces no debería haber tenido dos hijos tan seguidos. Ahora se puede evitar. Una madre tan amargada no puede ser una buena influencia para sus hijos.
Los padres. Algunos me impresionan por lo bien que se han adaptado a su nuevo papel en la sociedad. Otros, se nota que desempeñan sus labores de padre como una tarea más. Pero, nos guste o no, un niño pequeño necesita especialmente la relación íntima con su madre. Después, cuando ya tienen tres o cuatro años, es el momento del padre, de ampliar su mundo emocional y vital. Eso no quiere decir que el padre no se implique desde el principio también en los cuidados. Pero una madre, por naturaleza, debería ser feliz sólo con estar con sus hijos el rato que pueda al día, y cuanto más mejor. Otra cosa, resulta antinatural, y muy perniciosa para los niños.
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