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lunes, 2 de agosto de 2010

Autobiografía: estabilidad

De los treinta a los cuarenta años, se puede decir que salí poco de casa; y, cuando lo hacíamos, íbamos todos juntos al campo, al centro comercial o al cine. Además, como mis hijos eran muy enfermizos, casi siempre tenía alguno entre semana haciéndome compañía. Me alegré mucho de no trabajar entonces. Mis hijos se llevaban bien y jugaban entre ellos horas y horas. Pero, como no teníamos con quién dejarlos, mi marido y yo renunciamos practicamente a salir en pareja, y eso resintió un poco la relación. En esa época, estuvimos cinco años veraneando en una caravana de un lado para otro; cosa que nuestros allegados tampoco comprendían en absoluto.

Esta década también se pasó volando y nos encontramos en los cuarenta con tres chicos adolescentes. Recuperamos la libertad de salir juntos como novios e, incluso, viajar solos de vez en cuando. A cambio, nos tropezamos con problemas más serios y difíciles de afrontar, especialmente la muerte de mi cuñado por cáncer. Los cuarenta trajeron también mi descubrimiento de internet. Toda una vida social que yo nunca había disfrutado antes y que, desgraciadamente, tuve que limitar hace un año. Aún, así, sigue siendo importante para mí, sobretodo en lo que se refiere a la lucha contra el aborto. Y, aunque ya estamos llenos de achaques, espero que tengamos fuerzas para seguir por este camino, con la ayuda de Dios.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Arrieritos somos...

Y en el camino nos encontraremos. Para quien no conocía este dicho: se refiere a que el paso del tiempo pone a cada uno en su lugar. Yo lo pienso cada vez que veo unos padres malcriando a sus hijos, cosa que me pasa muy a menudo. Parece que no saben que los niños crecen y, lo que hace mucha gracia en un crío de seis años, deja de ser gracioso en uno de doce; no digamos ya de dieciseis. Aún con todo el cuidado del mundo y creyendo todavía en la disciplina, llega un momento en que la situación se te puede ir de las manos. Pero aquellos que han renunciado de antemano a ejercer de padres no tienen ninguna posibilidad de recuperar el control. De ahí, que proliferen ahora en televisión esos programas sobre hijos que han perdido completamente el respeto a sus padres –si es que alguna vez se lo tuvieron- y llegan incluso a agredirlos. Lo que no saben esos hicos es que la vida que están arruinando les pertenece a ellos.

La otra noche a las doce con un frío horroroso había dos niños jugando en la calle, porque sus padres tenían la necesidad urgente de salir de copas con sus amigos. Me pregunto con qué cara les van a decir dentro de pocos años que no deben beber alcohol en la calle, sobretodo siendo menores. En la reunión del colegio veo a dos señoras de mi edad enfundadas en sendas minifaldas negras con tacones de aguja de diez centímetros; y yo me pregunto cómo van a decirles a sus hijas que no salgan a la calle con esas pintas. Hay gente que no necesita ir a que les lean las cartas. Sólo con verlos se adivina claramente el futuro personal que les espera. Lo raro es que no lo sepan ellos.

lunes, 15 de marzo de 2010

Madurez física y emocional

Como ya he dicho alguna vez, el problema de Educación para la Ciudadanía no es el espíritu de la asignatura sino los contenidos. En otros países se limitan a estudiar leyes fundamentales como la Constitución. Aquí pretenden que sea la puerta de entrada para adoctrinar a los niños en una ideología progresista tan radical que, incluso mucha gente de izquierdas está avergonzada de lo que dicen esos libros.

Hace no tanto tiempo existía un delito de perversión de menores, que cubría actividades como por ejemplo la incitación a las prácticas sexuales, ya fueran en solitario o en compañía, la pornografía y la publicidad de aquello que llamábamos perversiones sexuales. Ahora que hemos abolido el bien y el mal, se da el caso de que, no sólo ha dejado de ser delito esta actitud, sino que viene avalada y subvencionada por el propio estado español.

Una cosa es la madurez física y sexual de la persona, que aparece a edades muy variadas en cada individuo; y otra cosa es la madurez emocional. Adolescente viene del verbo adolecer y se refiere precisamente a la falta de madurez psíquica de los chicos que acaban de abandonar su infancia pero no están preparados para entrar en la juventud. Es decir, que da lo mismo si sus cuerpos son o no teóricamente capaces de procrear. No están preparados psicológicamente.

Siendo así, no tiene ningún sentido forzarles a probar nuevas sensaciones que sus propios cuerpos ya reclamarán debidamente, cuando estén preparados. Pero sobretodo, es una barbaridad querer incitarles a adentrarse decididamente en el mundo del sexo, cuando todavía ni siquiera se conocen a sí mismos ni a su entorno. Los riesgos físicos y emocionales son tan altos que no compensan y pueden provocar graves alteraciones psicológicas, por no hablar de los problemas de salud.

Información no es precisamente lo que les falta a nuestros adolescentes y, si así fuera, cuentan con la ayuda inestimable de internet. Lo que necesitan los chicos es que les enseñen la responsabilidad que conlleva una vida sexual activa y la necesidad, por tanto, de esperar todo lo que sea necesario para estar preparados para afrontar las consecuencias de sus actos. La actitud contraria nos va a llevar a una sociedad de jóvenes envejecidos prematuramente y asqueados de todo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Disfrazadas de Barbies

He ido a comprar sujetadores con mis hijas y ahora resulta que todos vienen con forma y con aro; pero eso no es lo peor, sino que también llevan relleno. Me pregunto qué sentido tiene que una niña de catorce años tenga que fingir una talla de pecho mayor de la suya. ¿Qué fue de la liberación de la mujer?. Como leí el otro día en un artículo, ahora resulta que tenemos que ser todas unas "pilinguis", o al menos parecerlo. Por supuesto, mis hijas no van a salir a la calle disfrazada de Barbies, porque espero que las valoren por su inteligencia y su personalidad, no por su perímetro torácico. El caso es que somos las propias mujeres las que alimentamos esta mentalidad a causa de la rivalidad femenina. Pero especialmente aquellas que se consideran a sí mismas modernas y liberadas, son las que más se prestan a este juego de belleza y seducción.

A mí me es indiferente si mujeres adultas quieren tener más pecho. Ya se descubrirá el engaño antes o después, digo yo. Pero que dejen en paz a las niñas, que deberían estar al margen de la atracción sexual. Con esto sólo se favorece la pederastia y las relaciones con demasiada diferencia de edad. Este verano he visto niñas pequeñas con minifaldas negras y escotes. Los niños deberían ser niños, y las adolescentes tienen un cuerpo que todavía se está formando. La obsesión por la talla pectoral provoca que muchas se acomplejen y quieran incluso operarse. Series como "sin tetas..." también han favorecido esa actitud. De hecho, todas las series juveniles españolas sirven a esa mentalidad, según la cual, ser atractivo es lo más importante y lo único que garantiza el bienestar y el éxito.

martes, 21 de julio de 2009

Ropa sexy para niñas

En este post me van a entrar todos los depravados de internet... El otro día fui a mirar ropa con mi hija de doce años y me llevé una sorpresa al encontrar, por ejemplo, una minifalda negra, como las que utilizan las jovencitas, pero desde la talla ocho. También se pueden encontrar tangas infantiles con dibujos de ositos. Luego todavía hay quien se extraña de que la iniciación al sexo se produzca cada vez antes y de sucesos como el de Huelva, donde unos niños han violado a una niña.

¿Qué se esperaban entonces? Si desde la televisión, en series juveniles, en horario infantil, como ahora la de Un golpe de suerte, se está planteando la sexualidad como algo natural y necesario entre los adolescentes, y esa etapa está empezando ya entre los doce y trece años. Qué suponían, si desde el gobierno se están promoviendo leyes que desprecian la autoridad de los padres y profesores y premian la falta de esfuerzo y la irresponsabilidad.

Era de esperar, cuando se está dando el mensaje de que, si tienes cualquier problema, papá estado te va a sacar del embrollo: si estás embarazada, aborta; si tienes una enfermedad venérea, acude a la seguridad social y te dan las medicinas gratis; si no apruebas, pasas de curso igual; si no consigues trabajo por falta de preparación, siempre puedes pedir un subsidio; y si te cansas de tu pareja, en quince días está todo olvidado.

Me molesta mucho oir las palabras "falta de valores" de boca de sus propios inventores. Las niñas no deben vestir ropa sexy, por la misma razón por la que no deben beber, conducir o votar; porque no tienen la madurez suficiente para manejar sus propias hormonas. Y eso es algo que da el tiempo. No se puede forzar en manuales de uso, ni se puede adoctrinar desde las autoridades correspondientes. Los valores surgen del conocimiento de la realidad.

Música: please dont go.

martes, 28 de abril de 2009

Revistas para adolescentes

Reconozco que le compro a mi hija mayor una revista de esas que sólo hablan de actores y cantantes, pero es la más suave que hay en el mercado. Sin dar nombres, que ahora hay que tener cuidado con esas cosas, puedo decir que existe otra revista que debería ser para mayores sin reparos. No me explico cómo nadie actúa contra esa clase de publicaciones. Una cosa es la libertad de información y otra la apología del "pavo".

Ya se sabe que los adolescentes de por sí tienden a creer que sólo ellos tienen la razón, que todo lo que se hizo en el pasado está equivocado, que sus padres han nacido ayer y sus amigos, en cambio, son una enciclopedia ambulante. Precisamente por eso, la labor de la sociedad debería ser calmarlos, ayudarles a darse cuenta de que aún les queda mucho por aprender y que esa es la tarea más importante que tienen en sus vidas.

Pero estas revistas, especialmente para las chicas, promueven la superficialidad, la adicción a la moda, la obsesión por las dietas y, sobretodo, la adoración ciega a sus ídolos adolescentes; los cuales no son en general precisamente un buen ejemplo a seguir. Incluso se permiten dar consejos sobre sexualidad, incluídas nuevas posturas para el coito, a unos chicos que todavía deberían estar iniciándose en el mundo de las relaciones sentimentales.

Ponerlos contra sus padres, por si hacía falta; animarles a que se vuelquen en las redes sociales de internet, sabiendo las posibles consecuencias; no prevenirles de las consecuencias del abuso del alcohol y el consumo de drogas... Todo lo que sea necesario para gustar a los adolescentes y, por tanto, vender más revistas, que es de lo que se trata: ganar dinero a costa de lo que sea y de quien sea. Me pregunto si es que ellos no tienen hijos.

Me pregunto si los redactores duermen bien por la noche. Si piensan que todo vale, nunca mejor dicho, o que si las cosas suceden, ¿por qué vamos a negarlas?. Cuando salen noticias de niñas asesinadas, de chicos agresivos y pederastia, ¿no sienten un cierto resquemor? Cada cual en su vida, su familia, su lugar de trabajo, tiene una influencia sobre el entorno social, mayor o menor. En su caso muy grande. No pueden lavarse las manos de las consecuencias.

Música: Sin documentos. Los Rodríguez

sábado, 4 de abril de 2009

Paz de espíritu

La Cuaresma y la Semana Santa se supone que son tiempo de reflexión sobre tu vida y a eso me he dedicado yo los últimos días. A veces me pregunto por qué me molesto en llamar la atención sobre los problemas que a mí no me afectan, gracias a Dios. Por ejemplo, ahora que está claro que un treinta por ciento de los jóvenes españoles no van a tener el graduado escolar, lo cual es imprescindible para cualquier tipo de oposiciones. No se trata de que no tengan título universitario. No creo que todo el mundo tenga que ser diplomado.

Sin embargo, mi hijo mayor ya tiene su título. Los tres me acaban de entregar unas notas de evaluación con medias de siete, ocho y nueve respectivamente. Tal vez debería relajarme porque, a mí que más me da si los demás no aprueban: menos competencia para mis hijos. Yo me he dedicado en cuerpo y alma a ellos estos años, me he preocupado de todas sus dudas y sus dificultades (no es que no las tuvieran), mientras otros padres se han desentendido completamente. Me temo que tiene poco arreglo.

Yo he peleado mucho con ellos para que hubiera respeto y consideración en casa, aún dejándoles la iniciativa en temas menores. Hemos controlado sus amistades, sus relaciones. Hemos ido a contracorriente en temas de moda, de horarios y de costumbres. Cuando me cuentan que muchos de sus compañeros están alcoholizados o toman drogas, no pienso que sea culpa de los chicos, sino de sus padres y de esta sociedad que promueve el placer inmediato. Yo llevo veinte años casada y algunos de mis hermanos más de treinta. Si las parejas ya no saben relacionarse tampoco es algo que debería preocuparme.

No es que piense bajar la guardia, porque nunca se sabe lo que te deparará la vida, pero creo que he hecho los deberes, mientras otros se dedicaban a vivir el momento. Apenas viajamos, no salimos a comer o cenar, no gastamos más de lo imprescindible, pasamos mucho tiempo juntos y no nos callamos cuando es necesario aclarar algún tema importante. Nos implicamos con la iglesia, con las obras sociales y, cuando digo que no necesito más, es la pura verdad. No me compensa meterme en debates sin sentido con personas que sólo buscan su propio interés personal a costa de lo que haga falta. Intento disfrutar cada minuto como si fuera el último.

Soy feliz abrazando a mis hijos (en casa, no en la calle.:), sabiendo que confían en nosotros, hablando con nuestros familiares y apoyando las causas que creemos que merecen la pena. La vida es demasiado valiosa para desperdiciarla en malos rollos. Así que mi cese temporal de comentarios (como diría la infanta) se va a convertir en un cese definitivo. La verdad, tampoco parece que os haya importado mucho en general... Seguiré escribiendo, pero no relacionándome. Espero que os vaya bien a todos.