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sábado, 30 de octubre de 2010
Buena presencia
Creo que es ilegal y, sin embargo, en algunos anuncios para cubrir puestos de trabajo siguen pidiendo buen aspecto físico; es decir, belleza. Eso elimina de antemano a los que tienen sobrepeso y a los mayores de cuarenta años, a no ser que gasten mucho en cirujano, ropa y peluquería. En cuyo caso, se les iría todo el sueldo. Se entiende esa condición en el caso de recepcionistas, aunque a veces vale más la simpatía que una cara agraciada. Sin embargo, resulta absurdo por ejemplo para un puesto de grabador de datos, que es una persona que se limita a rellenar casillas en un ordenador, y no tiene que estar de cara al público. De hecho, es el administrativo más anónimo e insignificante que puede trabajar en una empresa. Por eso, es el único puesto al que yo podría todavía aspirar.
Por suerte, de momento no tengo que presentarme a esa clase de candidaturas; lo cual me obligaría a vestirme y arreglarme como para ir a una fiesta, cuando a mí lo que realmente me gusta es ir cómoda e informal. Pero me parece muy injusto que una mujer como yo, y bien calificada para su labor pueda quedarse fuera del proceso de selección debido a su aspecto físico. Pensaba que ya habíamos avanzado mucho en ese sentido, pero ya veo que no. Hoy en día, la vida laboral acaba a los cuarenta años a no ser que tengas el puesto ya asegurado. La madurez, responsabilidad, la experiencia no son valores en alza en el mercado, y los resultados se resienten de esa falta de visión a largo plazo. Es más: una cara bonita en la oficina es más bien un riesgo añadido en estos tiempos de promiscuidad e infidelidad. También deberían tener eso muy en cuenta.
Por suerte, de momento no tengo que presentarme a esa clase de candidaturas; lo cual me obligaría a vestirme y arreglarme como para ir a una fiesta, cuando a mí lo que realmente me gusta es ir cómoda e informal. Pero me parece muy injusto que una mujer como yo, y bien calificada para su labor pueda quedarse fuera del proceso de selección debido a su aspecto físico. Pensaba que ya habíamos avanzado mucho en ese sentido, pero ya veo que no. Hoy en día, la vida laboral acaba a los cuarenta años a no ser que tengas el puesto ya asegurado. La madurez, responsabilidad, la experiencia no son valores en alza en el mercado, y los resultados se resienten de esa falta de visión a largo plazo. Es más: una cara bonita en la oficina es más bien un riesgo añadido en estos tiempos de promiscuidad e infidelidad. También deberían tener eso muy en cuenta.
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lunes, 11 de octubre de 2010
Barbie Leticia
A veces me parece que el príncipe sólo se casó con esa chica porque era guapa. Resulta que la condición principal para acceder a la realeza (salvo Camila) consiste en saber lucir bien los modelos de diseño de miles de euros. Me sienta muy mal cuando abro una revista y encuentro varias páginas dedicadas a destacar lo guapa que estaba Leticia con tal o cual modelo de un conocido diseñador. Estamos en un país con casi cinco millones de parados. ¿No quedábamos en que era una chica trabajadora, inteligente e independiente? Pues ahora es poco más que una muñeca barbie. No sé si ella estará de acuerdo con el cambio. Desde luego, parece que lo disfruta, pero a mí no me gusta nada.
Tanto hablar de solidaridad, tanto hablar de igualdad entre hombres y mujeres. Otras personas de la casa real al menos se dedican a patrocinios de fundaciones de ayuda al tercer mundo o a los discapacitados. Nuestra heredera sólo se hace la foto para que comenten si se ha cambiado el peinado. La reina lleva toda su vida entregada a causas solidarias y, no por eso, ha dejado de ser de las más elegantes. Luego pretenden que nuestros jóvenes se busquen la vida por sus propios méritos. Pero el ejemplo que reciben es que basta con ser guapa y elegante para triunfar. Ya está bien de jugar a las muñecas. Quiero que empiecen a dar ejemplo ocupándose de los problemas reales de nuestro país.
Tanto hablar de solidaridad, tanto hablar de igualdad entre hombres y mujeres. Otras personas de la casa real al menos se dedican a patrocinios de fundaciones de ayuda al tercer mundo o a los discapacitados. Nuestra heredera sólo se hace la foto para que comenten si se ha cambiado el peinado. La reina lleva toda su vida entregada a causas solidarias y, no por eso, ha dejado de ser de las más elegantes. Luego pretenden que nuestros jóvenes se busquen la vida por sus propios méritos. Pero el ejemplo que reciben es que basta con ser guapa y elegante para triunfar. Ya está bien de jugar a las muñecas. Quiero que empiecen a dar ejemplo ocupándose de los problemas reales de nuestro país.
martes, 30 de marzo de 2010
La cosificación de la mujer
Tanto hablar de liberación y ahora las mujeres están más esclavizadas que nunca. Por una parte, por la obligación de destacar en el trabajo sin descuidar la familia. Por otra parte, por la necesidad de vernos siempre guapas. Este mandamiento se aplica de forma especial a las mujeres trabajadoras, y se vuelve más exigente cuanto mayor es la responsabilidad del puesto de trabajo. Una mujer eficaz tiene que ser sexy.
¿Hasta qué punto se ofrece excitación hormonal dentro del curriculum de una ejecutiva?, ¿están justificados los modelos propios para hacer la calle, cuando se trata de una profesional de éxito?, ¿se puede triunfar sin hacer esa clase de concesiones personales?. Yo pensaba precisamente que había que desterrar esa imagen de mujer triunfadora, devoradora de hombres, que a saber si ha conseguido su puesto mediante favores sexuales.
Pero, no sólo no disminuye, sino que aumenta esa imagen de la mujer trabajadora; en parte, creo yo, por simple competición entre ellas. Lo que sí está decreciendo es la edad en que las niñas empiezan a ejercitar su sex appeal, sin ser conscientes de las consecuencias nefastas que puede llegar a traerles en un futuro cercano. He leído que la hermanita de Hanna Montana se dedica a desfilar con lencería -con ocho años.
Mientras, empiezan a fabricar zapatos de tacón para niñas de seis años. Aparte de que les destrocen los pies -todavía en crecimiento-, es bien sabido que, tanto los tacones como la lencería, son elementos de contenido erótico. Ahora que la corrupción de menores parece que va a desaparecer como delito, porque ya no quedan límites entre diversión y acoso; la imagen de la niña está cada vez más sexualizada. Tal vez sería mejor liberarse de la liberación.
¿Hasta qué punto se ofrece excitación hormonal dentro del curriculum de una ejecutiva?, ¿están justificados los modelos propios para hacer la calle, cuando se trata de una profesional de éxito?, ¿se puede triunfar sin hacer esa clase de concesiones personales?. Yo pensaba precisamente que había que desterrar esa imagen de mujer triunfadora, devoradora de hombres, que a saber si ha conseguido su puesto mediante favores sexuales.
Pero, no sólo no disminuye, sino que aumenta esa imagen de la mujer trabajadora; en parte, creo yo, por simple competición entre ellas. Lo que sí está decreciendo es la edad en que las niñas empiezan a ejercitar su sex appeal, sin ser conscientes de las consecuencias nefastas que puede llegar a traerles en un futuro cercano. He leído que la hermanita de Hanna Montana se dedica a desfilar con lencería -con ocho años.
Mientras, empiezan a fabricar zapatos de tacón para niñas de seis años. Aparte de que les destrocen los pies -todavía en crecimiento-, es bien sabido que, tanto los tacones como la lencería, son elementos de contenido erótico. Ahora que la corrupción de menores parece que va a desaparecer como delito, porque ya no quedan límites entre diversión y acoso; la imagen de la niña está cada vez más sexualizada. Tal vez sería mejor liberarse de la liberación.
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jueves, 27 de agosto de 2009
Morir como un perro
Yo tuve perro durante dieciseis años. Aquel animal era uno más de la familia. Lo quería muchísimo. Recuerdo que un día lo saqué a pasear cuando tendría unos catorce años y ya estaba canoso; y un señor, que pasaba por allí, me dijo algo así como: "Pobre animal. Deberías sacrificarlo". Le contesté que si su abuela también era vieja, debería matarla. En ese momento me la jugué con la inconsciencia de la juventud; pero creo que hoy, treinta años después, le contestaría exactamente lo mismo. Mi perro estaba bien y no era razón para acabar con él, sólo porque ya no fuese bonito ni tuviera el pelo lustroso. Hoy me alegro de haber estado con él hasta el final, aunque a mí tampoco me gustara verle tan viejecito.
Ahora me doy cuenta de que algunas ideas las he tenido claras desde el principio, aunque no fuera consciente de ello. Por entonces, la palabra eutanasia ni siquiera la conocíamos. Hoy son mis padres los ancianos y me duele verlos en ese estado, pero no renunciaría a un solo día de sus vidas, ni por mi comodidad ni por la suya propia. La vida tiene un inicio, una plenitud y una decadencia; y, cada época tiene su lado positivo si se sabe vivir plenamente. Pretender que sólo es digno de vivir aquel que se encuentra en perfecto estado, supone volver a las raíces mismas del nazismo. Nadie se suicida por gusto. Lo hacen por desesperación y soledad. Y por supuesto, nadie tiene derecho a decidir sobre el final de la vida de otros.
Ahora me doy cuenta de que algunas ideas las he tenido claras desde el principio, aunque no fuera consciente de ello. Por entonces, la palabra eutanasia ni siquiera la conocíamos. Hoy son mis padres los ancianos y me duele verlos en ese estado, pero no renunciaría a un solo día de sus vidas, ni por mi comodidad ni por la suya propia. La vida tiene un inicio, una plenitud y una decadencia; y, cada época tiene su lado positivo si se sabe vivir plenamente. Pretender que sólo es digno de vivir aquel que se encuentra en perfecto estado, supone volver a las raíces mismas del nazismo. Nadie se suicida por gusto. Lo hacen por desesperación y soledad. Y por supuesto, nadie tiene derecho a decidir sobre el final de la vida de otros.
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