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viernes, 4 de marzo de 2011
Marcha atrás
Casi todos los días aparco en batería en la mediana de una calle principal de mi ciudad. Cuando salgo marcha atrás me falta visibilidad y tengo que hacer un esfuerzo y pensar que nunca pasa nada, y si viene un coche me pitará antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, soy demasiado consciente de que esa maniobra diaria conlleva un riesgo innecesario. Pero no es la única. Continuamente en la vida tomamos decisiones y salimos adelante a ciegas, porque no es posible hacerlo de otra manera. Cuando me saqué el carnet de conducir montaba grandes atascos porque nunca me atrevía a avanzar en los cruces. Ahora sé que el tráfico no puede parar por mi culpa, y la vida tampoco.
Hay veces que dan ganas de tirar la toalla, bajarse del coche y no intentarlo más. Cuando pienso en la historia de la humanidad y cuánto ha costado cada paso adelante que se ha dado, parece que ahora más bien vamos hacia atrás. Pero es que a veces la única manera de avanzar es retrocediendo. Como una metáfora de mi salida del aparcamiento, la historia de la Salvación es un camino que se pierde en muchas encrucijadas y a menudo resulta haber tomado una ruta equivocada. Pero, sin embargo, comparando nuestra época con dos o tres mil años atrás, no hay duda de que los hombres hemos avanzado mucho, al menos en conocer el camino correcto, aunque muchos sigan prefiriendo no seguirlo. Ése es el problema de la libertad.
Hay veces que dan ganas de tirar la toalla, bajarse del coche y no intentarlo más. Cuando pienso en la historia de la humanidad y cuánto ha costado cada paso adelante que se ha dado, parece que ahora más bien vamos hacia atrás. Pero es que a veces la única manera de avanzar es retrocediendo. Como una metáfora de mi salida del aparcamiento, la historia de la Salvación es un camino que se pierde en muchas encrucijadas y a menudo resulta haber tomado una ruta equivocada. Pero, sin embargo, comparando nuestra época con dos o tres mil años atrás, no hay duda de que los hombres hemos avanzado mucho, al menos en conocer el camino correcto, aunque muchos sigan prefiriendo no seguirlo. Ése es el problema de la libertad.
lunes, 21 de febrero de 2011
Una apuesta por el futuro
Se ha perdido el interés por el riesgo. Antes, nos casábamos sin tener contrato de trabajo fijo, sin piso en propiedad y con el coche a medio pagar. Claro que podía salir mal, pero ahí estaba precisamente la emoción del asunto. Ahora, las parejas ni se casan ni apenas viven juntos. Prefieren lo malo conocido. Luego se pasarán el día quejándose de sus padres, pero no se marchan. España debe ser el único país, de Europa por lo menos, donde los jóvenes no quieren independizarse. ¿Para qué, si pueden tener las ventajas de una casa sin sus inconvenientes?. Yo me casé a los veintidos años y estoy encantada; aunque eso significara tener que lavar mi ropa, cosa que yo por cierto no había hecho nunca en casa de mis padres. Fue un gran cambio, pero muy positivo.
Está en la juventud - se supone - el afán de aventuras. Por eso es el momento adecuado para emparejarse y formar una familia. Ningún Ipad, Wii o similar podrá sustituir nunca la experiencia de crear un hogar propio, de adaptarse los unos a los otros y organizar todos tus actos y tu tiempo libre. Eso es vivir. Lo demás es un sucedáneo. Algunos intentan llenar ese vacío con viajes a lugares exóticos. Pero esos sitios seguirán allí cuando se hayan marchado, sin que su presencia haya influído en nada. La vida consiste en relacionarse con otras personas; especialmente con aquellas que realmente te importan. La vida es apostar fuerte en todo y a veces perder, y otras ganar, y siempre aprender algo de lo sucedido.
Está en la juventud - se supone - el afán de aventuras. Por eso es el momento adecuado para emparejarse y formar una familia. Ningún Ipad, Wii o similar podrá sustituir nunca la experiencia de crear un hogar propio, de adaptarse los unos a los otros y organizar todos tus actos y tu tiempo libre. Eso es vivir. Lo demás es un sucedáneo. Algunos intentan llenar ese vacío con viajes a lugares exóticos. Pero esos sitios seguirán allí cuando se hayan marchado, sin que su presencia haya influído en nada. La vida consiste en relacionarse con otras personas; especialmente con aquellas que realmente te importan. La vida es apostar fuerte en todo y a veces perder, y otras ganar, y siempre aprender algo de lo sucedido.
domingo, 6 de junio de 2010
Salvarnos de nosotros mismos
El gobierno nos trata como a niños pequeños. Yo no soy fumadora y me molesta que se fume en lugares cerrados, pero la campaña antitabaco que llevan las cajetillas me parece repugnante. El problema no es que la gente no conozca los riesgos de fumar. La cuestión es que son libres de hacerlo si lo desean; igual que otros practican el parapente o la escalada, sabiendo que es peligroso para ellos. El gobierno no puede dedicar nuestro dinero a intentar que no cometamos errores. En primer lugar, porque es inútil: todos acabamos cometiendo errores en nuestra vida por más que queramos evitarlo. En segundo lugar, porque forma parte de la maduración psicológica de la persona tomar decisiones, equivocarse y rectificar. Sin ese proceso, seríamos todos menores de edad y tendríamos que permanecer bajo custodia.
La tarea de los gobernantes consiste en administrar el país, legislar las normas básicas de convivencia social y mantener el orden -que no es poco. No tiene el derecho, ni el deber, de meterse en la esfera de nuestra vida privada a decirnos lo que tenemos que hacer. El estado puede informar y aconsejar sobre salud, pero no puede interferir en la libertad de las personas -tampoco de los no nacidos. Además, esa clase de actividades cuestan mucho dinero, que sale de los bolsillos de todos, y no produce ningún beneficio contable, sino que es un gasto a fondo perdido. Un estado paternalista todopoderoso es inviable, y, al final, acaba agravando los problemas en lugar de solucionarlos. Porque, cuando la gente se siente acosada por el sistema, reacciona perseverando en su actitud; en este caso, fumando más.
La tarea de los gobernantes consiste en administrar el país, legislar las normas básicas de convivencia social y mantener el orden -que no es poco. No tiene el derecho, ni el deber, de meterse en la esfera de nuestra vida privada a decirnos lo que tenemos que hacer. El estado puede informar y aconsejar sobre salud, pero no puede interferir en la libertad de las personas -tampoco de los no nacidos. Además, esa clase de actividades cuestan mucho dinero, que sale de los bolsillos de todos, y no produce ningún beneficio contable, sino que es un gasto a fondo perdido. Un estado paternalista todopoderoso es inviable, y, al final, acaba agravando los problemas en lugar de solucionarlos. Porque, cuando la gente se siente acosada por el sistema, reacciona perseverando en su actitud; en este caso, fumando más.
lunes, 5 de abril de 2010
Discriminación laboral ¿positiva?
Estoy cansada de oir la consabida frase sobre que las mujeres ganan menos dinero que los hombres. No se tienen en cuenta en esos informes ni la labor desempeñada, ni el número de horas, ni los plus de peligrosidad, por ejemplo. Es cierto que existen mujeres que trabajan de vigilantes de seguridad; pero están en las cajas comprobando la mercancía y poco más. Cuando existe un problema serio acuden a sus compañeros masculinos. Hace tiempo oí que despidieron a una empleada de jardinería porque le encargaron hacer diez hoyos para árboles, y sólo hizo cinco. Lo injusto hubiera sido que esa mujer cobrara a fin de mes lo mismo que sus compañeros que habían terminado el trabajo. Lo discriminatorio sería que las vigilantes juradas ganaran el mismo sueldo que los hombres, por una tarea protocolaria que no supone esfuerzo físico ni riesgo; mientras ellos se juegan la piel cada día.
Dice la Ministra Chacón que hay que conseguir un ejército igualitario. Vale, vamos a ver cómo llevan ellas el material de cincuenta kilos. Pero, es que la idea de la Ministra de Defensa sobre las labores del ejército es bastante chocante. Os aconsejo que lo leáis porque no tiene desperdicio. Los soldados le van a hacer la competencia a los curas y las monjas de las misiones. Si Felipe II levantara la cabeza... Vamos a pasar de la España donde no se ponía el sol a la España donde directamente ya no sale. Adios España. Volviendo a la discriminación: no es lo mismo un policía de oficina que uno de calle; turno de noche que turno de día; diez horas diarias que cinco; desplazamientos de kilómetros que "de garaje a garaje"; trabajar de pie a la intemperie o a cubierto; con riesgo y responsabilidad civil, o un cómodo trabajo rutinario de oficina.
Dice la Ministra Chacón que hay que conseguir un ejército igualitario. Vale, vamos a ver cómo llevan ellas el material de cincuenta kilos. Pero, es que la idea de la Ministra de Defensa sobre las labores del ejército es bastante chocante. Os aconsejo que lo leáis porque no tiene desperdicio. Los soldados le van a hacer la competencia a los curas y las monjas de las misiones. Si Felipe II levantara la cabeza... Vamos a pasar de la España donde no se ponía el sol a la España donde directamente ya no sale. Adios España. Volviendo a la discriminación: no es lo mismo un policía de oficina que uno de calle; turno de noche que turno de día; diez horas diarias que cinco; desplazamientos de kilómetros que "de garaje a garaje"; trabajar de pie a la intemperie o a cubierto; con riesgo y responsabilidad civil, o un cómodo trabajo rutinario de oficina.
sábado, 2 de mayo de 2009
Empresarios
En España dices esa palabra y la gente se imagina a Flavio Briatore subido en su yate rodeado de chicas en bikini. Pero la mayoría de los empresarios españoles son gente que tiene un pequeño negocio con menos de diez empleados. Un carnicero, por ejemplo, que tenga un par de ayudantes en la sala de despiece, ya es un señor empresario y no tiene nada que ver con los estereotipos que se manejan desde la política. Los empresarios son los responsables directos de crear empleo en nuestro país. Sin su iniciativa y el riesgo que corren ellos con su patrimonio, la economía no funciona. Si tienen suerte, cuanto más crece su empresa, generalmente, mayores son sus beneficios. Así que siempre desean tener una empresa más grande con más trabajadores. Si les va mal, lo pierden todo. No sólo su dinero, sino su medio de vida y todos los bienes con los cuales han avalado sus créditos.
Existen empresarios tramposos, como también existen empleados que no cumplen con sus obligaciones. Hay gente que vive de invertir en diferentes negocios únicamente para ganar dinero sin preocuparles las consecuencias. Pero no son todos empresarios, son gente de a pie que tiene unos ahorros y los entrega a entidades especializadas en inversión. Es muy fácil generalizar y culpar a un grupo social de la crisis, para así no tener que razonar más. Mi marido es asalariado. Yo no tengo arte ni parte en este tema. Pero me irrita oir decir que los empresarios quieren abaratar el despido para echar a todos, ¿y quedarse sin empresa?. La ley sólo afectaría a los nuevos contratos. La realidad es que el dueño de un negocio pequeño no puede arriesgarse a contratar a alguien, si eso significa que en el caso de tener que despedirlo el pago de la indemnización causaría la ruina de la empresa.
Naturalmente que todos queremos tener las mejores condiciones laborales posibles, pero en estas circunstancias lo más importante es reactivar el empleo. No se puede exigir a nadie que cree puestos de trabajo, si no tiene alguna garantía de que podrá salir adelante en el caso, no deseado, de que el negocio no fuera bien. Seamos serios: los empresarios no son seres despiadados que sólo quieren crear una empresa para poder despedir a la gente.
Música: Cosa de dos. La quinta estación
Existen empresarios tramposos, como también existen empleados que no cumplen con sus obligaciones. Hay gente que vive de invertir en diferentes negocios únicamente para ganar dinero sin preocuparles las consecuencias. Pero no son todos empresarios, son gente de a pie que tiene unos ahorros y los entrega a entidades especializadas en inversión. Es muy fácil generalizar y culpar a un grupo social de la crisis, para así no tener que razonar más. Mi marido es asalariado. Yo no tengo arte ni parte en este tema. Pero me irrita oir decir que los empresarios quieren abaratar el despido para echar a todos, ¿y quedarse sin empresa?. La ley sólo afectaría a los nuevos contratos. La realidad es que el dueño de un negocio pequeño no puede arriesgarse a contratar a alguien, si eso significa que en el caso de tener que despedirlo el pago de la indemnización causaría la ruina de la empresa.
Naturalmente que todos queremos tener las mejores condiciones laborales posibles, pero en estas circunstancias lo más importante es reactivar el empleo. No se puede exigir a nadie que cree puestos de trabajo, si no tiene alguna garantía de que podrá salir adelante en el caso, no deseado, de que el negocio no fuera bien. Seamos serios: los empresarios no son seres despiadados que sólo quieren crear una empresa para poder despedir a la gente.
Música: Cosa de dos. La quinta estación
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