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jueves, 28 de octubre de 2010
Souvenir
Estaba escuchando esa canción de los años ochenta y me recordaba mis tardes en la pista de hielo. Nunca he sido deportista, pero patinando me defiendo, más o menos. Cuando no tenía con quien salir, al menos en la pista podía escuchar buena música y hacer algo de ejercicio. Tenía, sin embargo, la secreta ambición de acabar conociendo a un grupo de amigos con quienes poder hacer pandilla e ir a otros sitios. No ocurrió, y supongo que fue mejor así. Si hubiera intimado con alguien, probablemente no habría vuelto a coincidir con mis compañeros de colegio y no habría encontrado de ese modo a mi marido. La vida da muchas vueltas.
Mis recuerdos de la adolescencia son agridulces. Tuve temporadas largas sin amistades con quienes pudiera hacer vida social. Ahora pienso que, en esos momentos mi marido estaba centrado en sus estudios y tampoco salía mucho; aunque con motivo justificado. Así que, en cierto modo, es como si ya fuéramos novios en la distancia y nos guardáramos ausencias. Supongo que es un consuelo un poco vacuo, pero a mí me funciona. Quién sabe dónde hubiera acabado yo si, en una de esas largas tardes solitarias escuchando a OMD, hubiera conocido a otro tipo de gente que me llevara por otros caminos... Eso sí, la música era estupenda.
Mis recuerdos de la adolescencia son agridulces. Tuve temporadas largas sin amistades con quienes pudiera hacer vida social. Ahora pienso que, en esos momentos mi marido estaba centrado en sus estudios y tampoco salía mucho; aunque con motivo justificado. Así que, en cierto modo, es como si ya fuéramos novios en la distancia y nos guardáramos ausencias. Supongo que es un consuelo un poco vacuo, pero a mí me funciona. Quién sabe dónde hubiera acabado yo si, en una de esas largas tardes solitarias escuchando a OMD, hubiera conocido a otro tipo de gente que me llevara por otros caminos... Eso sí, la música era estupenda.
lunes, 8 de junio de 2009
Cada cosa en su momento
"Está el patio horrible. Los que llegan a cierta edad solteros, mal, porque o les va mucho la noche o les van las relaciones que no llevan a ningún lado. Y el resto viene con el pack completo". Martina Klein. La verdad es que, siendo una modelo, no se puede negar que tiene la cabeza en su sitio.
La niñez es la ocasión de disfrutar de los padres y jugar con los hermanos, si se tiene oportunidad. La adolescencia es para tener pandilla de amigos con los que conocer el entorno social. También es la ocasión, muy importante, de aprender lo básico que te permitirá elegir una profesión y un trabajo. La veintena es el momento de plenitud física y mental. Por eso es ideal para desarrollar una carrera y también para conseguir una relación estable. Sobre los treinta es la edad ideal para tener hijos y criarlos. Cuando eres lo bastante maduro para la responsabilidad y lo bastante joven para el esfuerzo que supone.
A los cuarenta, aunque no nos guste, todo el sistema empieza su declive. Aparece por ejemplo, la vista cansada que impide que sea ya capaz de leer la letra pequeña de los envases. Sobre la cuarentena es difícil que una pareja pueda concebir, porque el cuerpo de la mujer ya no está en las condiciones ideales para el embarazo. Sin embargo, hoy en día muchas mujeres tienen hijos en esas edades. Como siempre digo, que no es bueno pretender llevar vida de adulto en la adolescencia, tampoco es mejor lo contrario. Las cosas que se disfrutan intensamente a los veinte años resultan forzadas a los cuarenta.
Cada vez hay más gente que pretende alargar su juventud en contra de la propia naturaleza, pero no saben que esa batalla está perdida de antemano. Demasiado tarde se dan cuenta de que ya no podrán recuperar las décadas que han desperdiciado. Llega el momento en que el cuerpo ya no puede seguir el ritmo de la mente, y entonces descubren que han saltado de la adolescencia a la cincuentena sin enterarse. Siempre piensas que queda tiempo para hacer lo que dejaste en el camino, pero la realidad es que, lo que no viviste en su momento, nunca será igual después, y lo que viviste fuera de tiempo no te traerá más que problemas.
Música: eros ramazoti - gracias por existir
La niñez es la ocasión de disfrutar de los padres y jugar con los hermanos, si se tiene oportunidad. La adolescencia es para tener pandilla de amigos con los que conocer el entorno social. También es la ocasión, muy importante, de aprender lo básico que te permitirá elegir una profesión y un trabajo. La veintena es el momento de plenitud física y mental. Por eso es ideal para desarrollar una carrera y también para conseguir una relación estable. Sobre los treinta es la edad ideal para tener hijos y criarlos. Cuando eres lo bastante maduro para la responsabilidad y lo bastante joven para el esfuerzo que supone.
A los cuarenta, aunque no nos guste, todo el sistema empieza su declive. Aparece por ejemplo, la vista cansada que impide que sea ya capaz de leer la letra pequeña de los envases. Sobre la cuarentena es difícil que una pareja pueda concebir, porque el cuerpo de la mujer ya no está en las condiciones ideales para el embarazo. Sin embargo, hoy en día muchas mujeres tienen hijos en esas edades. Como siempre digo, que no es bueno pretender llevar vida de adulto en la adolescencia, tampoco es mejor lo contrario. Las cosas que se disfrutan intensamente a los veinte años resultan forzadas a los cuarenta.
Cada vez hay más gente que pretende alargar su juventud en contra de la propia naturaleza, pero no saben que esa batalla está perdida de antemano. Demasiado tarde se dan cuenta de que ya no podrán recuperar las décadas que han desperdiciado. Llega el momento en que el cuerpo ya no puede seguir el ritmo de la mente, y entonces descubren que han saltado de la adolescencia a la cincuentena sin enterarse. Siempre piensas que queda tiempo para hacer lo que dejaste en el camino, pero la realidad es que, lo que no viviste en su momento, nunca será igual después, y lo que viviste fuera de tiempo no te traerá más que problemas.
Música: eros ramazoti - gracias por existir
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