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sábado, 5 de marzo de 2011
Y la vida te dará los besos que tú puedes dar
Como dice la canción de Fito, la vida suele darte aquello que te conviene. Cuando das mucho amor, lo normal es que recibas lo mismo, aunque siempre hay excepciones dolorosas. Pero de esa clase de situaciones también se aprende y, generalmente te hacen más fuerte, una vez que las has asumido porque no te queda otro remedio. Así que, en este mundo es necesario ser apasionado. Si no pones entusiasmo en lo que haces, difícilmente vas a llegar a ninguna parte. Luego, es cierto que hay quien siembra y no recoge y quien recoge sin haber sembrado. Nadie dijo que fuera fácil. Lo que está claro es que hay que seguir intentándolo, especialmente en una relación de pareja, porque lo mejor llega cuando sabes esperar bastantes años.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
miércoles, 5 de enero de 2011
El amor sí tiene edad
Que el amor no tiene edad es otro de los tópicos que tanto se repiten para justificar cualquier tipo de situaciones. En primer lugar, no se puede estar enamorado a los catorce años, porque sencillamente no se tiene experiencia de la vida para poder distinguir el amor de cualquier otro sentimiento (simpatía, afinidad, atracción sexual...). En segundo lugar, hay un momento para cada cosa y, pretender vivir a partir de los cuarenta años con la misma pasión, ilusión e inocencia con que se encara una relación a los veinte, resulta absurdo. Somos otras personas con el paso del tiempo y el amor va evolucionando con las circunstancias. Eso que tantos llaman amor no sirve de excusa para la infidelidad, ni para abandonar tus responsabilidades, ni para renegar de los tuyos.
El amor es sólo uno de los factores a considerar. Existe además de muchos tipos, amor filial, fraternal, universal. El amor de pareja es el más difícil de encontrar y de conservar. Precisamente por eso hay que ser muy cauto a la hora de calificar un sentimiento tan complicado. Si ese amor supone, por ejemplo, apartarse del resto de la familia, dejar de trabajar o estudiar, o cambiar de personalidad; entonces, no se trata de un amor sano y positivo y es mejor alejarlo de la mente. El amor verdadero englaba todo y no excluye a nadie. Pasa por diferentes etapas a lo largo de la vida y, si se sabe cuidar, dura para siempre. No confundir con necesidades mutuas, engaños hormonales e inmadurez emocional.
El amor es sólo uno de los factores a considerar. Existe además de muchos tipos, amor filial, fraternal, universal. El amor de pareja es el más difícil de encontrar y de conservar. Precisamente por eso hay que ser muy cauto a la hora de calificar un sentimiento tan complicado. Si ese amor supone, por ejemplo, apartarse del resto de la familia, dejar de trabajar o estudiar, o cambiar de personalidad; entonces, no se trata de un amor sano y positivo y es mejor alejarlo de la mente. El amor verdadero englaba todo y no excluye a nadie. Pasa por diferentes etapas a lo largo de la vida y, si se sabe cuidar, dura para siempre. No confundir con necesidades mutuas, engaños hormonales e inmadurez emocional.
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viernes, 14 de mayo de 2010
¡Buena la hice!
No sé si os he contado alguna vez que soy bastante gafe. Sobretodo, por las cosas que digo. Basta que comente que "a estas horas no hay tráfico", para que empiece a haber un lío de coches tremendo. Si guardo la ropa de abrigo, vuelve el frío. Si lavo el coche, llueve. En todas mis celebraciones familiares ha llovido, y a veces incluso ha nevado. Total, que yo escribí un libro llamado "mi gran secreto de la felicidad" y ahora debería leermelo a ver si me convenzo a mí misma, porque me está costando bastante. Las circunstancias no ayudan, pero, sobretodo, soy yo la que me meto en el túnel y luego no sé salir. Ahora puedo decir eso de "médico, cúrate a tí mismo". No es que no esté satisfecha con mi vida, pero me afectan mucho los problemas ajenos.
Para poder ser realmente feliz necesitaría que a todos mis seres queridos les fueran bien las cosas. Pero, sin entrar en detalles, la verdad es que está resultando un año duro. Intento que no me afecte porque sé que eso sólo empeora la situación; pero el tema de la mascota ha sido la gota que colma el vaso, y no levanto cabeza. Por eso, estoy escribiendo poco y recuperando textos antiguos. Eso hace que entre menos gente en el blog. Pero, así son las cosas. Hay temporadas en que te sientes capaz de comerte el mundo y pletórico de inspiración; y otras, como ésta, en que, el simple hecho de levantarse de la cama cada mañana ya es un esfuerzo. Pero, como sé que no debo quejarme, espero volver a a ser yo misma pronto, y que sigáis ahí.
Para poder ser realmente feliz necesitaría que a todos mis seres queridos les fueran bien las cosas. Pero, sin entrar en detalles, la verdad es que está resultando un año duro. Intento que no me afecte porque sé que eso sólo empeora la situación; pero el tema de la mascota ha sido la gota que colma el vaso, y no levanto cabeza. Por eso, estoy escribiendo poco y recuperando textos antiguos. Eso hace que entre menos gente en el blog. Pero, así son las cosas. Hay temporadas en que te sientes capaz de comerte el mundo y pletórico de inspiración; y otras, como ésta, en que, el simple hecho de levantarse de la cama cada mañana ya es un esfuerzo. Pero, como sé que no debo quejarme, espero volver a a ser yo misma pronto, y que sigáis ahí.
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