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sábado, 5 de marzo de 2011
Y la vida te dará los besos que tú puedes dar
Como dice la canción de Fito, la vida suele darte aquello que te conviene. Cuando das mucho amor, lo normal es que recibas lo mismo, aunque siempre hay excepciones dolorosas. Pero de esa clase de situaciones también se aprende y, generalmente te hacen más fuerte, una vez que las has asumido porque no te queda otro remedio. Así que, en este mundo es necesario ser apasionado. Si no pones entusiasmo en lo que haces, difícilmente vas a llegar a ninguna parte. Luego, es cierto que hay quien siembra y no recoge y quien recoge sin haber sembrado. Nadie dijo que fuera fácil. Lo que está claro es que hay que seguir intentándolo, especialmente en una relación de pareja, porque lo mejor llega cuando sabes esperar bastantes años.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
martes, 8 de junio de 2010
La última cima
Esta película es un documental sobre un sacerdote, aficionado al montañismo, que murió en una escalada hace un año. Su vida fue un ejemplo para todos los que le conocieron. Pablo Domínguez era un hombre de 45 años simpático, vital e inteligente. Tenía un doctorado en filosofía y era profesor de teología. Además escribía libros y daba conferencias, pero le sobraba tiempo para estar junto a todos aquellos que lo necesitaban. Sabían que podían contar con él a cualquier hora del día o de la noche. A pesar de que no se encontraba bien de salud, le sobraba energía para dedicarle a los demás. Su fé era total, y la vivía con tanta alegría que la contagiaba a todos los que le trataban.
Yo no tuve esa suerte, pero sí que cuento con un equipo de sacerdotes en mi parroquia que también son un ejemplo de dedicación y entrega. Especialmente, hay uno más joven que organiza grupos de catequesis desde los ocho años hasta los jóvenes universitarios, de manera que puedan mantener viva su relación con la Iglesia todo el tiempo que lo deseen. Además tienen un grupo de alcohólicos anónimos, una oficina de cáritas, y otro de acompañamiento de ancianos y enfermos; además de su apoyo a la misión. Nuestros sacerdotes están al lado de cualquiera que los necesite, sea cual sea su raza, religión o ausencia de ella. No tienen sueldo; sólo los gastos pagados en la Parroquia. Y no son nada extraño. Representan al 99,99 por ciento de los religiosos católicos en el mundo.
Yo no tuve esa suerte, pero sí que cuento con un equipo de sacerdotes en mi parroquia que también son un ejemplo de dedicación y entrega. Especialmente, hay uno más joven que organiza grupos de catequesis desde los ocho años hasta los jóvenes universitarios, de manera que puedan mantener viva su relación con la Iglesia todo el tiempo que lo deseen. Además tienen un grupo de alcohólicos anónimos, una oficina de cáritas, y otro de acompañamiento de ancianos y enfermos; además de su apoyo a la misión. Nuestros sacerdotes están al lado de cualquiera que los necesite, sea cual sea su raza, religión o ausencia de ella. No tienen sueldo; sólo los gastos pagados en la Parroquia. Y no son nada extraño. Representan al 99,99 por ciento de los religiosos católicos en el mundo.
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