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jueves, 23 de febrero de 2012

Los hechos hablan por si solos

Frente a las infamias de la izquierda violenta y sus corifeos parlamentarios

Todo mi apoyo para la Policía Nacional

Jue 23·2·2012 8:44  16   
Sé que me van a caer críticas e insultos por esta entrada, pero me importa un rábano. Ya estoy harto de ver como los ultras de izquierdas provocan, insultan, calumnian y agreden a la Policía, y en vez de condenarlo la izquierda parlamentaria hace piña con los violentos. El lunes en Valencia los disturbios provocados por la extrema izquierda se saldaron con 16 heridos, 11 de ellos policías. ¿Declaraciones del PSOE y demás partidos de izquierda de apoyo a los agentes heridos, miembros de la misma Policía que todos los días les guarda las espaldas y vela por la seguridad de sus diputados? Ni una.
Por lo visto, para la izquierda violenta y sus corifeos parlamentarios los policías no deben tener derechos ni merecer respeto alguno, a pesar de tener por ley la condición de autoridad. Antes bien, esa izquierda prefiere mostrar su aprecio por unos individuos que decidieron cortar una calle e impedir que el derecho del resto de los ciudadanos a circular libremente, y eso a pesar de haber sido avisados por activa y por pasiva por la Policía de las consecuencias que tendría su actitud, como se puede ver en el siguiente vídeo:
Los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron que soportar -de parte de unos niñatos que se creen que la calle suya- el lanzamiento de escupitajos, insultos y consignas injuriosas y calumniosas como “vosotros, fascistas, sois los terroristas” o “la Policía tortura y asesina”. Podéis ver algunos de esos gritos calumniosos en el siguiente vídeo:
Alguien lo bastante canalla como para llamar “terroristas” a los miembros de un cuerpo policial que ha visto caer asesinados a 183 de sus miembros a manos de ETA no sólo se merece el rechazo de todos los demócratas, sino también que caiga sobre él todo el peso de la ley por injuriar y calumniar a la Policía, injurias y calumnias que -obvia recordarlo, pero lo digo por si alguno lo ha olvidado- están tipificadas como delitos por el Código Penal. No es de extrañar, a la vista de este punto, el dato de que tres de los detenidos por los disturbios de Valencia ya tenían antecedentes penales. Es más: como ha hecho público la propia Policía, de los 45 detenidos por esos disturbios sólo uno era estudiante del Instituto Lluís Vives, en el que se originó esa algarada. La mayoría de los detenidos son miembros de grupos antisistema como okupas, cabezas rapadas de izquierda e independentistas: la izquierda más extrema y más propensa a la violencia.
En vez de rechazar esas actitudes delictivas contra los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, en vez de condenar la violencia de esos grupos antisistema y sus intentos de impedir la libre circulación del resto de los ciudadanos, la izquierda jalea a los que calumnian, insultan y agreden a la Policía, una actitud tan sectaria y miserable que da náuseas. Si tuviesen una pizca de vergüenza a partir de ahora los diputados del PSOE y demás partidos de izquierda no se atreverían a mirar a la cara a los policías que les protegen y les escoltan. Pero de eso, de vergüenza, me temo que andan bien escasos, visto lo visto.
En fin, como ciudadano, como demócrata, como contribuyente asqueado de tener que sostener a unos chorizos que a la mínima de cambio se dedican a apoyar a ultras violentos contra las Fuerzas de Seguridad del Estado, hago constar desde aquí todo mi apoyo a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía ante la campaña calumniosa que están sufriendo.
outono.net/elentir/2012/02/23/todo-mi-apoyo-para-la-policia-nacional

martes, 21 de febrero de 2012

Vuelve la Kale borroka, ahora en Valencia

Pasó más de un año desde la llegada de Zapatero al poder hasta la salida a la calle de las primeras manifestaciones cívicas para denunciar la actuación política de los socialistas. Ninguna de ellas degeneró en disturbios, ni se produjeron en ellas actos vandálicos, pese a lo cual el gobierno socialista y sus medios afines no dudaron en asociarlas con la ultraderecha e incluso hicieron circular el latiguillo de la “crispación” como acusación contra todos los que teníamos algo que criticarle al anterior gobierno.
El PSOE usó la ‘crispación’ para demonizar una rebelión cívica y pacífica
La idea que quería vender Ferraz era simplona: no discrepábamos, sino que crispábamos. Era la forma que tenía el PSOE de mostrar su desprecio por nuestra libertad de expresión, derecho que ejercimos siempre de forma cívica y pacífica. Durante todo el mandato de Zapatero asistí a numerosas movilizaciones y en ninguna de ellas se rompió mobiliario urbano, ni se quemaron contenedores, ni se agredió a la Policía. El ambiente era tan pacífico que a veces daba la sensación de que íbamos de excursión más que a un acto reivindicativo. A pesar de ello, y por sus complejos ante los sofismas de la propaganda progre, el PP no dudó en marcar las distancias siempre que pudo ante esa rebelión cívica, por miedo a que la campaña de demonización que hacían de ella los medios de izquierdas -y también alguno de derechas- perjudicase las opciones del partido de Rajoy (veremos si no acaba echando de menos haber buscado el apoyo de esa base social de la derecha a la que ha tratado con tanto menosprecio, porque buena falta le va a hacer ahora que la izquierda se le lanza a la yugular).
La izquierda se echa a la calle a los dos meses de mandato de Rajoy
Pero mi paisano llegó por fin al poder, más a lomos del descontento provocado por el PSOE que por méritos propios. Y he aquí que hoy se cumplen sólo dos meses de la investidura de Rajoy y ya se ha tragado una gran movilización de los sindicatos de izquierdas -el pasado domingo- y una violenta protesta izquierdista ayer en Valencia. Se da además la circunstancia de que el PSOE ha apoyado sin rodeos la movilización de los sindicatos, demostrando tener una cara más dura que el cemento armado, pues hace poco eran los socialistas los que aprobaban drásticos recortes sociales.
Ante los actos violentos de la ultraizquierda, el PSOE critica… a la Policía
Pero la cosa no se ha quedado ahí. Ayer en Valencia los radicales se dedicaron a quemar contenedores y a cortar el tráfico cuando y donde les salió de las narices. A diferencia de lo que ocurría cuando Rubalcaba y Camacho estaban al frente del Ministerio del Interior, esta vez la Policía actuó contra los violentos y hubo 25 detenidos. Esto no ha desanimado a los ultras que mueven los hilos de estas vandálicas protestas: ayer uno de los cabecillas de los grupos de izquierda que están provocando estos disturbios lanzó la siguiente amenaza: “Mañana tened por seguro que vamos a continuar quemando las calles de Valencia”. Y ante este gesto mafioso ¿qué creéis que ha hecho el PSOE? Pues en vez de mostrar su rechazo a los actos violentos provocados ayer por radicales de izquierda en la capital levantina y a las amenazas de quemar las calles de esa ciudad, el PSOE prefirió arremeter contra la Policía. Como ya hizo Zapatero antes de llegar al poder, una vez más el Partido Socialista flirtea con la ultraizquierda violenta para desgastar a un gobierno del PP.
Una estrategia de tensión de cara a las elecciones andaluzas
Obvia decir que no se le ocurra a nadie recordar a los cínicos dirigentes de Ferraz sus flemáticos gestos de rechazo a la “crispación” con la que identificaban toda protesta cívica contra el gobierno de Zapatero. Lo que hizo entonces el PSOE fue propaganda barata y citar ahora la “crispación” sólo serviría para provocar la risa cínica de los que consideran que todo vale, incluso arrimarse a los violentos, para conseguir sus fines políticos, en este caso evitar que las elecciones andaluzas del 25 de marzo se traduzcan en otro sonoro tortazo electoral para un PSOE al que ya sólo le queda esa región y la Comunidad Vasca en el mapa del poder autonómico. Precisamente el pasado día 13 se cumplieron 4 años de la famosa confesión de Zapatero a Gabilondo: “nos conviene que haya tensión”. Ha pasado el tiempo pero el PSOE sigue siendo incapaz de afrontar unas elecciones desde la normalidad democrática.
 outono.net/elentir/2012/02/21/criticaban-la-crispacion-y-ahora-apoyan-a-quienes-llaman-a-quemar-las-calles/

martes, 21 de septiembre de 2010

House y Bones

De verdad que he intentado ver esas series más de una vez y he desistido. Me pregunto cómo los colegios de médicos no protestan por algo que sale en televisión y puede considerarse intrusismo profesional. Ahora resulta que la medicina viene a ser una labor de detectives y viceversa. El doctor House, - aparte de ser un persona insufrible -, se inventa cada día una serie de diagnósticos descabellados que supongo que no resistirían ningún análisis serio. En cuanto a Bones, la detective hace lo mismo con cadáveres repugnantes. No me explico por qué gusta tanto esto. Yo también podría escribir un guión diciendo: la piel aplastada en el dedo índice de la mano derecha indica que el sujeto estaba apretando el botón del mando a distancia en el momento en que fue estrangulado con una red de pescar, según se verifica en los restos de la pinza derecha de un crustáceo del género nécora, encontrados en su cuello. Por tanto, el adn está en el mando de la televisión.

Pero me parece una tomadura de pelo. Afortunadamente, la Policía Nacional y la Guardia Civil que se ocupan de estos casos son cuerpos mucho más serios y profesionales. En cuanto a los médicos, tampoco se dejan llevar por su carácter y sus manías a la hora de diagnosticar; afortunadamente, para todos. No me gusta que me engañen, ni en la ficción. Estas seies lo que demuestran es que la gente se aburre mucho y que les atraen las emociones negativas; cosa que no es nada sana. También son un síntoma de que en esta sociedad las soluciones sencillas no gustan. Van a estar todas las consultas de los médicos llenas de gente que cree que tiene un hongo nasofaringeo contagiado en la excavación arqueológica de su vecino; en lugar de un simple resfriado. Lo que faltaba para todos los hipocondriacos del mundo.

viernes, 4 de junio de 2010

Epidemia de minusválidos

Es cierto que en los centros comerciales suelen reservar demasiadas plazas de aparcamiento para este colectivo de personas, cuando, por desgracia, la mayoría de ellos no están en condiciones de conducir un coche. Sin embargo, esas plazas no quedan vacías, porque parece ser que en España hay un problema de minusvalía "mental" que afecta a muchos; los cuales deciden aparcar lo más cerca posible de la puerta del establecimiento, aunque no tengan ninguna clase de autorización para hacerlo. En otros países, eso supondría que les pusieran una multa, les llamaran por megafonía o les pegaran un adhesivo en el parabrisas. Aquí, no pasa nada.

Es lo habitual en un país donde las normas parece ser que están hechas para no cumplirlas. Sucede lo mismo con el botellón -teóricamente prohibido- y sobretodo cuando lo protagonizan menores de edad. Después nos alertan de los riesgos del alcohol, pero no hay manera de que la policía actúe. Tampoco los guardas jurados de los centros comerciales están dispuestos a jugarse su puesto de trabajo por perseguir la aplicación de la ley. Así nos va en todos los aspectos de la vida cotidiana. La legislación española es papel mojado, pero a nadie le importa la cantidad de dinero que se ha gastado en prepararla y aprobarla.

martes, 1 de septiembre de 2009

Igualdad versus sentido común

Me siento a tomar algo en una terraza vacía. El camarero es un chico joven, lógicamente; si fuera una chica, la mitad de la gente se iría sin pagar. Estamos en España, no en Alemania, y aquí el que no corre, vuela. En  la gasolinera hay varias empleadas, pero también un hombre joven. A veces la disuasión funciona mejor que la policía. A ningún padre o madre les gusta que su hija de dieciocho años salga con un hombre de treinta. No porque no pueda ser una buena persona, pero la diferencia de edad implica que no están en igualdad de condiciones. La sabiduría popular ha hecho que en algunos países se prohiba el sexo antes del matrimonio, por la misma razón por la que no comen cerdo: para evitar enfermedades. Ellos saben bien que la mejor medicina es la que previene los problemas, en lugar de hacer la vista gorda y lamentarse después. La chica de Orense no tenía que haber salido nunca con ese hombre, porque no era lo bastante madura para darse cuenta de la clase de persona con quien se estaba relacionando, y lo que es normal o no lo es.

La cuestión es que en España mucha gente vive en un país de fantasía, donde bastan los buenos propósitos para que todo vaya bien. Pero la realidad es que el mundo está lleno de mala gente, o de gente equivocada que no se dan cuenta del mal que hacen. La igualdad sólo sería viable en el Paraíso. En nuestro país, la falta de control paterno o de las autoridades correspondientes sólo consigue que cada cual intente aprovecharse. El famoso machismo y el patriarcado, estaban pensados para la protección de las mujeres, aunque, evidentemente, a veces resulte peor el remedio que la enfermedad. Ni las relaciones de pareja son siempre agradables, ni el sexo es un juego inofensivo. Como ya he dicho alguna vez, puede ser lo mejor o lo peor, según cómo, cuándo y, sobretodo, con quién. Menos legislar sobre los ideales y más dejar paso al sentido común, que es la sabiduría ancestral de los pueblos. La experiencia propia y ajena a lo largo de los años enseña mucho más que los manuales de psicología moderna.

Música:  David Bowie. Let's dance

jueves, 7 de mayo de 2009

Típicos tópicos

Sigo metiéndome en berenjenales. Por ejemplo, la gente que dice "yo es que soy pacifista y estoy en contra de los ejércitos". Más pacifista que yo es difícil, pero nunca se me ocurriría eliminar las fuerzas armadas. Cuando dicen en televisión que hay una manifestación pacifista, pienso que por esas calles mejor no pasar. Son los que acaban rompiendo los escaparates. Creo que habría que hacer otro testamento vital pacifista: "Que conste ante notario que: en caso de guerra, no quiero que me defiendan, ni a mi familia; en caso de catástrofe natural, que no venga el ejército a rescatarme; si me pierdo en el monte, no quiero que manden a los especialistas militares a buscarme; si tengo un accidente de tráfico, que no me socorra la guardia civil, que es militar..."

Es cierto que, especialmente en algunos países, la policía se corrompe, porque son personas, y cuando se da tanto poder a alguien es posible que intente abusar de él. Sin embargo, nunca se puede juzgar a todo un colectivo por lo que hagan unas cuantas personas, sobretodo cuando en nuestro país la norma es que las fuerzas de seguridad hagan su trabajo correctamente. No hay que olvidar que son ellos los que se juegan sus vidas cada día por nosotros. Cuando alguna vez hay una manifestación en contra de la guerra en general (no de una determinada), yo me pregunto: ¿es que piensan que hay alguien a favor de las guerras?. Yo, es que me gustan las guerras... Por supuesto que a nadie le agradan, porque en ellas todo el mundo sale perdiendo. Todos somos amantes de la paz, igual que todos estamos en contra del hambre en el mundo.

Todos somos también ecologístas. Yo la primera. No conozco a mucha gente a quien le gusten absolutamente todos los seres vivos, como es mi caso. Sin embargo, nunca utilizaría la ecología como excusa para atacar a otras personas o evitar el desarrollo de medio mundo. Muchos ecologistas son de los que luego visten zapatillas de marca fabricadas en países donde no se respetan los derechos humanos y mucho menos el medioambiente. Así que, antes de colocarse etiquetas que quedan muy bien ante la galería: pacifista, ecologísta... hay que pensar seriamente en lo que implican. En este país se supone que corresponden a una ideología de izquierdas, cosa que tampoco es cierta. Se puede ser pacifista y aplaudir al ejército, que está ahí para protegernos. Se puede ser ecologista sin necesidad de ir en contra de nadie; porque a veces los gestos que más cuentan son los que hacemos en privado.