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viernes, 10 de septiembre de 2010

Mi hijo es un ganster

"Parece un buen chico, ¿por qué va vestido de ganster?" Es una frase de la serie Entre fantasmas, cuando un hombre muerto en los años treinta conoce por fin a su nieto. Éste es un chico que sigue la moda suburbana actual, más por no destacar que por puro convencimiento. De hecho, es un buen estudiante y una buena persona, pero le da vergüenza dar esa imagen entre sus amigos. Así que, su abuelo, lógicamente, lo identifica con un delincuente juvenil; ya que es ese look precisamente el que se lleva ahora, además entre todas las clases sociales. Pantalones caídos, raídos, ropa sucia, camisetas gastadas; todo con tal de que no puedan considerarte un pijo, lo cual, al parecer, es el peor pecado que existe. Pero, el caso es que, incluso los pijos, han adaptado ese estilo a base de ropa estropeada a propósito que no sale por menos de doscientos euros la pieza.

Y tengo que reconocer que yo también tengo en casa uno de esos especímenes: camisetas ala de cuervo, por supuesto siempre por fuera, pantalones caídos y las mismas deportivas para todos los días del año - verano e invierno -. Eso sí, se ducha y no lleva tatuajes, piercings ni melenas; con lo cual ya me puedo dar por satisfecha tal como está el percal. Pero es una pena ver a un chico joven tan descuidado. En estos meses he descubierto que el típico pantalon vaquero de toda la vida (el que llevan los obreros), es un pantalón pijo. También cualquier prenda que no sea de un color lo bastante oscuro para parecer sucia. Así mismo, están prohibidos los calcetines que alcancen el tobillo y no digamos los zapatos - elemento represor por naturaleza. Creo que en algunas multinacionales les dejan ir a trabajar con esas pintas; así que confío en que quede algún puesto libre aún para cuando le toque a mi hijo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Esclavos de la moda

Una cosa que no soporto, es ver a esos millonarios que llevan la ropa rota, a propósito. El look mendigo me parece una falta de respeto hacia la gente que tiene que vestir así por necesidad. Pensar que se han gastado miles de euros en comprar ropa que alguien ha roto en el taller sólo porque está de moda, me parece propio de descerebrados e inconscientes. Así que, si compras algo en una tienda que viene con un defecto de fábrica, te tienen que rebajar el precio y tienes derecho a devolverlo. Pero si lo compras de marca ya destrozado, entonces resulta que tiene mucho glamour. Penoso.

Luego están los zapatos. Si eres alguien tienes que llevar zapatos de tacón de 10 centímetros, aunque te destrocen los pies. Por suerte, yo no soy nadie. Pero luego está el otro extremo: las sandalias brasileñas. Eso se utilizaba antes en las piscinas. La planta del pie tiene forma y, tan malo es forzarlo en altura como ir practicamente descalza. Lo ideal es un tacón bajo, de no más de cinco centímetros. Además esas sandalias no protegen el pie, de manera que entra toda la suciedad y se llenan de callos. Lo que supone que tienen que dedicar un montón de tiempo al cuidado de sus pies.

Pero lo que realmente me preocupa son las mujeres que conducen con esa clase de calzado. Algo que se te puede salir del pie en cualquier momento, no es lo más adecuado para reaccionar en situaciones de peligro. Un poco de sentido común nunca viene mal a la hora de vestirse, y para todo en la vida.