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sábado, 21 de agosto de 2010

Origen

Esta película explora el miedo que hemos sentido todos alguna vez a dormir y no poder despertar. Yo tengo unos sueños muy reales y complejos. En ellos, a veces, manejo la situación porque soy consciente de estar dormida; pero, otras veces, me creo absolutamente lo que estoy soñadndo, hasta incluso algunos segundos después de haber despertado; cuando ya me doy cuenta de lo absurdo de la situación.

A veces tengo el sueño tan profundo que yo misma pienso que debería levantarme y no soy capaz. He sentido ese temor a seguir dormida contra mi voluntad. Al fin y al cabo, el coma viene a ser algo parecido. Por eso, hay gente a quien le aterra la idea de saber que está dormido y no poder hacer nada para evitarlo. Creo que ha sido un gran acierto abordar este tema. La película es original, entretenida y bastante sorprendente. Estupendo Di Caprio.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Horarios inapropiados

Viajando por Europa, lo normal es que a las seis de la tarde no haya gente en la calle, porque están en casa cenando. Tal vez eso sea demasiado pronto para un clima como el de España, pero existe el término medio. A mí me da lástima cuando salgo un sábado por la mañana y están las calles desiertas porque están todo el mundo durmiendo todavía. Me parece un desperdicio de día, un desperdicio de vida. Por la mañana es cuando está uno en mejores condiciones para pasear, estudiar, tomar el aire o hacer algún trabajo. No es porque lo diga yo; es que lo dicen los ritmos circadianos de nuestro organismo. Lo natural es levantarse con la luz del sol y retirarse cuando anochece. Eso es lo sano para nuestro cuerpo y también para nuestra mente.

Ahora dicen que los adolescentes tienen mal carácter porque no duermen lo suficiente. Como aforismo, me parece un poco absurdo, pero sí es cierto que la mayoría de ellos no descansan bien y eso afecta a su actitud. Durante la mañana no se concentran, y pierden horas de sueño con los ordenadores y las videoconsolas. Las redes sociales también tienen mucha culpa de eso. A mí, personalmente, me gusta aprovechar las mañanas, dormir una siesta corta el fin de semana y acostarme no más tarde de las doce. De ese modo, me encuentro mejor. Cuando, en vacaciones, acabo levantándome y acostándome más tarde, es habitual que tenga dolores de cabeza y me cueste más hacer las labores cotidianas. Va siendo hora de que nos europeicemos; no por razones políticas, sino de simple sentido común y salud.

viernes, 2 de abril de 2010

El túnel

A pesar de la Fé, a veces me siento como si estuviera sola en un túnel del que no se ve el final. Entonces, nada tiene sentido, ni lo que he vivido antes ni lo que pueda vivir después. Mi mundo se reduce al momento presente. Mi mente gira alrededor mío y pienso si vale la pena continuar. En ocasiones, me vuelvo una gran egoísta y no deseo más que poder cerrar los ojos y dormir para siempre. Si, en esos momentos de mi vida, apareciera una mano ¿amiga?, y me dijera: ven conmigo, yo te ayudaré a no pensar, a no sentir; tal vez estaría tentada de firmar donde hiciera falta, por desaparecer y dejar de encontrarme a oscuras y perdida. En ciertos momentos, me siento incluso incapaz de rezar, -no sé por qué-, y me falla el consuelo de la oración. Pero yo sigo intentándolo, aunque una parte de mí me siga diciendo: déjalo, no vale la pena, déjate llevar por tu desidia hasta donde quiera llevarte. Jesucristo no quería morir. Se entregó a la muerte amando la vida.


Eso sin estar realmente enferma... Si, además de todo ello, estuviera impedida o tuviera dolores; con más razón, desearía tomar el camino de la desesperación. Pero, existe una medicación para estos casos. Si no fuera así, si dejáramos que la administración "ayudara" a todos los que desean, en un momento dado, quitarse de enmedio, ¿cuánta gente quedaría en nuestro país o en el resto del mundo?. El suicidio es una de las principales causas de muerte. La depresión es una de las primeras enfermedades en el ranking de las que afectan a la humanidad. No podemos optar por el camino fácil. Ayudar a un depresivo es algo duro y difícil, pero dejarle ir es ser cómplice de su asesinato. Negarle la atención psicológica que necesita, sabiendo que es posible; siempre será un delito contra la persona, por mucho que algunos quieran disfrazarlo de libertad de elección o de piedad. No hay compasión en abandonar a alguien en el túnel.