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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Narnia: la travesía del viajero del alba

Película de aventuras con un mensaje más profundo. Se trata de la tercera entrega de una colección de siete libros muy recomendables. La historia de estos hermanos tiene un cierto paralelismo con pasajes de la Biblia y un trasfondo cristiano. La película es bonita y entretenida, con grandes efectos especiales. Es apta para toda la familia y deja una sensación agradable y optimista a la salida del cine.

Es un film muy aconsejable para ver, especialmente en estas fechas. Los libros también son una lectura muy interesante para los niños y para todas las edades. En un panorama como el actual de novelas morbosas, como las de Millenium, y películas infantiles plagadas de exabruptos, se agradece mucho poder ver algo de calidad que además sea edificante y dé en qué pensar. Excepciones así me levantan el ánimo.

viernes, 9 de julio de 2010

Un televisor, un ordenador

Es el número ideal que debería haber por casa. Aún así, resulta difícil controlar lo que ven nuestros hijos y lo que hacen en internet. Recuerdo que, hace años, leí que en EE.UU. tenían un televisor por miembro de la familia y pensé: "Qué barbaridad. Están locos". Como suele ocurrir, ahora es también normal en nuestro país; y un ordenador portátil también para cada uno, desde los cinco años. Aparte del derroche energético que eso supone, estamos poniendo en manos inmaduras dos importantes fuentes de información. Bien utilizadas, resulta muy útiles, pero los niños no están preparados para distinguir lo positivo de lo negativo, lo divertido de lo peligroso. Necesitan un control continuo por parte de sus padres.

En otro orden de cosas, además, un televisor y un ordenador por persona, suponen que cada uno se sitúe en una habitación diferente de la casa y desaparezca la comunicación. De poco sirve tener cientos de "amigos" en las redes sociales si no te relacionas con tu propia familia. Ver juntos un programa de televisión también aporta temas comunes de conversación. Sin embargo, -como estoy confesando esta semana-, la verdad es que yo he seguido la consigna a rajatabla, y tampoco me ha servido de mucho. He controlado todo lo que veían mis hijos en televisión. Lo hemos visto juntos la mayoría de las veces. Tampoco he admitido más ordenadores en la casa y, aún así, hemos tenido problemas con internet. Total, que una cosa es la receta y otra el resultado.