Mostrando entradas con la etiqueta autosuficiencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autosuficiencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sangre, sudor y lágrimas

Cuando empecé a trabajar, con mis veinte añitos, tenía una idea bastante idílica del trabajo. Siendo secretaria, me encontré con que yo allí no pintaba nada y sólo me tocaba callar y obedecer. Sin embargo, creo que es algo que todo deberían probar en algún momento de su vida. Dice mi suegra que no tenían que haber eliminado el servicio militar obligatorio, porque allí los adolescentes pasaban a madurar rápidamente y volvían hechos unos hombres. Lo que está claro es que aprendían a arreglarselas solos en un entorno hostil, fuera de la protección de sus familias, a ser autosuficientes y a no cuestionar la autoridad. No nos vendría nada mal eso ahora.

Llega un momento en la vida en que tienes que arreglartelas solo, antes o después; ya sea estudiando una carrera, aprendiendo un oficio o trabajando directamente. Lo que está claro es que no se puede vivir de las rentas de los padres (a no ser que seas Borja Thissen). El problema de parte de la juventud en España es que no quieren trabajar hasta que no aparezca el empleo de sus sueños, con un piso propio, un coche nuevo, buen sueldo y horario apropiado. Pero el mundo laboral real - especialmente hoy en día - no ofrece trabajos así para empezar. Hay que conformarse con lo que salga y, con suerte y esfuerzo, ir mejorando poco a poco de posición.

jueves, 1 de abril de 2010

Jueves Santo. Vive la vida

Este mundo en que vivimos se ha vuelto cada vez más individualista, aunque, por otra parte, se fomenta la vida social o la pertenencia a un grupo. Ser autosuficiente parece ser la máxima del día; no necesitar a nadie; no depender de nadie; tampoco dejar que nadie dependa de tí. Existe una cierta mentalidad de robot programable dispuesto a todo, salvo a perder el tiempo con sentimientos complejos. Es una pena. Seguramente,  es verdad que una vida así te ahorra todo tipo de malestares. Si no esperas nada de nadie, nunca sales defraudado. Si no te encariñas con alguien, tampoco lo echas de menos. Pero, ¿qué clase de vida es esa?. Todos los días iguales se transforman en años parecidos. Las personas entran y salen de tu vida sin apenas dejar huella. Acabas teniendo un máster en anécdotas sin importancia de todo tipo. Total, para no atesorar nada que realmente valga la pena.

Vivir la vida es abrir tu coraza y dejar que te hieran. Por eso, paradójicamente, no hay mejor manera de vivirla que la de los mártires, y, entre ellos, ante todo Jesucristo, quien se entregó a la muerte de forma voluntaria para hacernos llegar su mensaje: que el amor es lo único que importa. Renunciando a su vida, que era lo más valioso que poseía, y a través de su sufrimiento, nos enseñó cómo debemos vivir la nuestra. No relacionarse con nadie, no comprometerse, no tener hijos, no cuidar de nadie..., es el mejor modo de desperdiciar una existencia. Ninguna experiencia al límite, ni el cúmulo de cientos de ellas, podrá igualar nunca lo que se siente al amar a alguien. Jesús nos enseña a anteponer ese amor a cualquier circunstancia, a nuestra propia pereza o miedo; de modo que pasemos de ser un "yo" a un "nosotros", y ya no concibamos más la vida como una competición, sino como una convivencia entre hermanos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Instinto de protección

Una pareja de adolescentes van a cruzar la calle. Él la sujeta del brazo, porque venía un coche y ella andaba un poco despistada. Yo también soy muy despistada y mi marido siempre me agarra para cruzar la calle; al igual que yo, instintivamente, todavía me preocupo cuando cruzo la calle con mis hijos. A la pequeña, a veces la sujeto, pero procuro no hacerlo, no sea que sus compañeras le digan que va de la mano de su madre. El instinto de protección es algo consustancial a todo ser vivo, muy especialmente cuando tiene una familia, personas que le importan o de su propia sangre. Incluso, los pájaros son capaces de jugarse la vida por proteger a su prole; cuánto más un ser humano. Y no existe ser vivo más dependiente e indefenso que el que se encuentra todavía en gestación. Por eso el aborto es algo antinatural.

A lo largo de la historia, los hombres han luchado y han trabajado hasta la extenuación para mantener y proteger a sus familias. Siendo así, no es extraño que conserven aún ese instinto tan despierto. Sin embargo, hay mujeres que se consideran humilladas por el hecho de que un hombre quiera ayudarlas o protegerlas; lo cual provoca situaciones incómodas o tensas. Que tu pareja te agarre para cruzar la calle no significa que piense que no sabes cruzar sola, que eres tonta o menor de edad. Simplemente, quiere decir que te quiere y se preocupa por tí de la mejor manera que sabe. Sentirse ofendida porque te abran la puerta o te ayuden a ponerte el abrigo, lo que denota es un gran orgullo e inseguridad personal. La vida está hecha para vivirla y disfrutarla; no para tener que estar demostrando todo el tiempo que eres autosuficiente.