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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cambio climático o clima dinámico

En estos tiempos de tecnología hay quien se cree que tiene todo controlado. Eso incluye el clima, como si se tratara de algo estático y manejable. Pero el clima de la Tierra es dinámico. Está en continuo cambio desde el principio de los tiempos. Por tanto, no tiene ningún sentido hablar de cambio climático como si fuera algo nuevo. Desde que existen mediciones, ya se sabe que el tamaño de los desiertos aumenta cada año. No hay mucho que podamos hacer al respecto. Depende de múltiples factores relacionados con la naturaleza del planeta: magnetismo, vientos, presión atmosférica, mareas, movimientos sísmicos, etc. Pensar que el hombre es el responsable resulta ser simple soberbia.

En la historia de la Tierra somos unos recién llegados y, antes que nosotros, ha visto grandes glaciaciones y épocas de sequía mucho más graves que las que puedan vaticinar los "expertos". Asustar a la población con predicciones imprecisas a cincuenta años vista es, como poco, una irresponsabilidad. Por supuesto que existe el cambio climático, pero forma parte de la historia natural del planeta y lo mejor que podemos hacer es no inmiscuirnos demasiado; porque la naturaleza tiene también sus mecanismos de compensación y lo único que podemos hacer es complicar más las cosas. Un poco más de humildad no estaría nada mal. Sólo se trata de reconocer que no lo controlamos todo.

lunes, 18 de enero de 2010

Un poco de historia de la humanidad

Si nuestro planeta fuera un sitio tan plácido como Pandora de la película Avatar, el ser humano nunca hubiera evolucionado hasta donde estamos hoy. Fueron precisamente las dificultades las que llevaron a los organismos unicelulares a volverse pluricelulares. Más tarde la evolución hizo posible la existencia de invertebrados, vertebrados, aves,peces, reptiles, anfibios y mamíferos. Fueron las circunstancias geológicas y climáticas las que favorecieron la aparición del homo sapiens. Antes que nosotros, los neanthertales habitaron la tierra durante cien mil años años. Los homo sapiens apenas llevamos unos venticinco mil, de los cuales sólo se tiene conocimiento de los últimos cinco mil años.

La Tierra sólo es un pequeño planeta probablemente entre millones en el universo. Suponiendo que Dios existe no estaría pendiente sólo de uno. Pero ante todo está el concepto de libre albedrío. Es decir, que no somos marionetas en manos del Todopoderoso. Eso revela una visión de la religión bastante infantil, propia de quien dejó la catequesis después de la Comunión y no ha vuelto a pensar en ello. Nuestro Dios no es un Zeus que juega con las placas tectónicas cuando se aburre. El hombre tiene libertad de acción y decisión, pero naturalmente está a merced de las leyes de la naturaleza, aunque algunos se hayan creído que ya no nos afectan.

El pecado original es la soberbia: creerse como Dios. Pero la naturaleza de vez en cuando viene a darnos una patada en la espinilla y recordarnos que en este juego no somos más que aficionados. La tragedia de Haití es una más de las que asolan la Tierra. Mientras escribo estas líneas cientos de personas siguen muriendo de hambre, de enfermedades curables o en conflictos armados olvidados en todas partes del planeta, pero ya no son noticia. Tampoco esto será noticia en dos semanas. Por eso he decidido escribir de nuevo mientras a alguien le importe todavía. No puede ser que cualquier problema se convierta en excusa para atacar a los creyentes o desarrollar utopías que quieran salvar a la humanidad a costa del propio hombre.

Hace tiempo leí un libro de ciencia ficción en el que todos los seres humanos habitaban una gigantesca ciudad y no salían nunca de allí. Dentro tenían todo lo que necesitaban y estaban seguros. Todos vestían igual y comían lo mismo. Pero no eran felices. Les faltaba la incertidumbre, la aventura y el peligro. Parece que algunos también pretenden crear un nuevo orden mundial donde todos sigamos las consignas de un único estado. Eso ya se ha intentado antes y ha sido desastroso. Se olvidan de la libertad. Tal vez en Haití no hubiera muerto nadie si tuvieran edificios especiales como los de Japón, pero entonces ya no sería Haití, sería otro Japón más pequeño.

Si algunas personas prefieren vivir en la selva de la recolección y la caza, mientras otros se dedican a vagar por el desierto, es posible que no tengan educación ni sanidad, pero son felices así y no tenemos ningún derecho a cambiar sus vidas según nuestro modelo ideal. Siendo así, es inevitable que pasen épocas de hambruna si escasea la caza o sufran fenómenos naturales como sequía o inundaciones. La comunidad internacional debería estar preparada para ayudar en esos casos con rapidez y eficacia, pero sin intentar interferir en sus propias decisiones. Ni Dios tiene la culpa de los terremotos, ni los hombres tenemos capacidad para impedirlos. Sólo nos queda intentar aprender algo de todo ello.

sábado, 16 de enero de 2010

Haití y la inercia del planeta

He escrito esto, sin que sirva de precedente.
12 de mayo de 2008.- Wenchuan, China, es el epicentro de un sismo de 7,8 grados, que deja 90.000 muertos. Sin embargo, de ese terremoto apenas tuvimos noticias porque no permitían entrar a los periodistas.

Hay quien ya está buscando culpables frente a la tragedia de Haití. Unos a la Iglesia, como no, malinterpretando unas declaraciones. Pero no hay que olvidar que ese país, por ser uno de los más pobres del mundo, estaba lleno de religiosos intentando ayudar. Muchos de ellos han muerto también en el terremoto.

Otros quieren echarle la culpa directamente a Dios, ¿por qué no?, que si es misericordioso cómo permite estas cosas. Se olvidan de que la naturaleza tiene unas leyes y el hombre se relaciona con su entorno libremente. Supongo que hace falta que explique que las dificultades han hecho evolucionar al ser humano desde hace milenios.

Esto me lleva al tema de la inercia: la tendencia de un objeto a permanecer en su estado de reposo o movimiento si no hay ninguna fuerza que lo impida. Muchos están subestimando la inercia de la naturaleza y del propio ser humano. Esos que creen que el hombre es capaz de manipular el planeta a su antojo.

Primero fue... el efecto invernadero, que nos íbamos a helar todos; luego, el agujero de la capa de ozono, que nos íbamos a freir; luego el cambio climático, y nos vamos a ahogar; por no hablar de la gripe A, que la mitad de lo que lean esto deberían estar ya muertos.

La naturaleza se ha recuperado ya de cosas mucho peores, meteoritos, glaciaciones, épocas sísmicas de siglos... También el hombre ha pasado por la gripe española, la peste porcina, la malaria, el sida... y mal que bien, aquí seguimos. Quién sabe si un milenio más o cuatro días. Eso es imposible de predecir.

Quien quiera creer en teorías fantásticas sobre la aniquilación del planeta o el ser humano es muy libre de hacerlo, siempre que no pretenda con eso cambiar el orden político y moral a su conveniencia. Mientras algunos seguiremos confiando en los designios de la Providencia y rezando por las víctimas.

domingo, 16 de agosto de 2009

Las cosas como son

El otro día estaba mirando como un palomo perseguía a una paloma por un árbol de rama en rama, hasta agotarla y así poder copular con ella. Mi hija pequeña estaba conmigo y pensaba que se estaban peleando. Yo le dije que no, que en la naturaleza las cosas suelen funcionar así. Una vez hablaba de que el sexo es como una cacería, más inofensiva, desde luego, ya que la víctima en este caso incluso disfruta. Pero, en muchos lugares de la Tierra, por desgracia, siguen sin pedirle su opinión a las mujeres o su autorización para ello. En África, hay cientos de violaciones al día, porque las niñas van solas a buscar agua recorriendo varios kms. durante horas. Supongo que algunos les darían preservativos gratis a los violadores... En nuestro país probablemente se producen muchas más que las que se denuncian. Muchas prefieren olvidarlo porque no se sepa, o porque temen que se considere que estaban de acuerdo.

La ropa que muestra más de lo que oculta, los tangas asomando junto a la raja, las minis que ya no son faldas... La actitud general de desenfreno, especialmente cuando hay alcohol por medio o drogas, bailes eróticos..., dan a entender que se está dispuesto a todo. Llegado a un punto es difícil parar. Parece que muchas chicas se han creído aquello de que tienen el control de la situación; o tal vez se sienten obligadas por el ambiente a ser promiscuas antes que mojigatas. En estas circunstancias, resulta absurdo hablar de anticonceptivos, y los embarazos no deseados se multiplican cada día por todo el mundo. Será porque la naturaleza ha hecho que el juego de la cacería sea irresistible; o porque detrás de tanta racionalidad y derechos legales, sigue habiendo un macho persiguiendo a una hembra y una hembra dejándose conquistar, más o menos voluntariamente. Lo demás es querer ponerle puertas al campo, y luego los perjudicados siempre son los más indefensos: los bebés no natos.

Música: Imagination - Just An Illusion

martes, 31 de marzo de 2009

Bioética

Amo la naturaleza más de lo normal, todos los seres vivos, desde las plantas y los insectos a los grandes mamíferos. Sin embargo, no creo que haya que supeditar al hombre a la conservación del medioambiente. Tampoco creo que valga todo a la hora de justificar posibles avances científicos. Mi hija tiene una profesora de matemáticas que estudió biología. Como destacaba mucho, se especializó en genética, supongo que con alguna beca. Al cabo de un tiempo, descubrió que su trabajo le exigía experimentar con embriones, y lo dejó. Renunció a un futuro brillante, un gran sueldo y todo el prestigio correspondiente, para irse a dar clase a unos adolescentes. A su lado, mi decisión de no comentar más es una auténtica tontería.

Hay quien piensa que para preservar la naturaleza hay que reducir la población mundial. Pero no es que quieran suicidarse ellos. Se refieren a eliminar a los ancianos, enfermos, y evitar que nazcan tantos niños. Eso ya está inventado: se llamaba nazismo, y también lo han practicado en el comunismo. La naturaleza y el hombre se han mantenido en equilibrio durante milenios gracias a que tiene una capacidad de recuperación impresionante. Si ha sobrevivido a las glaciaciones y calentamientos sucesivos, también saldrá de ésta. No se puede exigir, por ejemplo, a algunos países que renuncien a producir electricidad para los hogares, porque estropea su medio natural; mientras otros derrochamos continuamente. Hay mucha hipocresía en este tema y mucho egoísmo.

Está claro que teniendo pocos hijos o ninguno, en occidente se gana en nivel de vida, pero a costa de hipotecar el futuro de todos. Otros países no pueden permitirse ese riesgo. Los niños son la única garantía de futuro de algunas culturas. Eso no significa que no piense que todos los seres vivos son valiosos en sí mismos; pero, también creo que todos los seres humanos tienen derecho a una vida digna. Una cosa no debería ser incompatible con la otra. El hombre no debe jugar a ser Dios con consecuencias imprevisibles sobre el planeta; pero tampoco debemos convertir a la naturaleza en un dios a quien adorar por encima de todo y de todos.

domingo, 29 de marzo de 2009

La música es el lenguaje de Dios

No os perdáis las declaraciones del concejal socialista Joaquín Manuel Montero: http://www.hazteoir.org/node/18906
Y la bitácora de izquierdas contra el aborto: http://lacomunidad.cadenaser.com/sialavida/posts

“El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la Ciencia abre acompañada de la Música”. Albert Einstein.
Cuando escucho música, no tengo estilo favorito, ni idioma ni época. Me emociona igual un baile tribal de algún pueblo perdido que el último éxito de ventas, siempre y cuando me llegue al alma. Otros animales también hacen música, aunque en su caso suele ser como una forma de comunicación, más que por simple placer. El ser humano en todas partes del mundo siente la necesidad de crear música y moverse a su ritmo, aunque no gane nada con ello.

La naturaleza es perfecta tal como es. La planta más insignificante no tiene nada que envidiar a los centros de flores más caros. Los animales a los que no prestamos atención, son en sí mismos, cada uno de ellos un prodigio imposible de igualar por la tecnología. El sistema digestivo, nervioso, sanguineo, muscular y escretor, trabajando en armonía sin apenas fallos durante años y años, son también como una sinfonía compleja de instrumentos.

Pero la música no tiene tanto que ver con el cuerpo, como con el espíritu. Nos hace felices, o nos conduce a la melancolía, nos trae recuerdos y nos hace soñar. La música nos acompaña desde que nacemos hasta el último aliento, y sería difícil imaginar nuestras vidas sin ella. Escuchar un concierto en vivo de cualquier estilo que te agrade, es una experiencia que va mucho más allá del hecho de estar allí. Es un recuerdo que se graba en la memoria y te acompaña siempre, y a cada uno además le dice algo diferente.

Dicen que la música calma a las fieras, y es cierto, lo cual no deja de ser algo inexplicable. También dicen que estimula la inteligencia de los niños, aunque sobre algunos grupos musicales tengo mis dudas. Como en todo en la vida, también hay gente con más o menos talento, y canciones que nunca debieron ser grabadas. Sin embargo, al ser la variedad tan grande, creo que existe una música para todos y cada uno; y cuando más aprendemos a apreciarla, más nos enriquecemos en espíritu.