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viernes, 28 de agosto de 2009

La pieza del puzzle

A veces me parece que la vida es un gigantesco puzzle donde vas encajando las piezas hasta descubrir el dibujo que se oculta detrás. Algunas tienen un lugar muy evidente, pero hay otras que encajan en varios huecos y tardas un tiempo en darte cuenta de que no era la pieza correcta. Yo no me puedo quejar porque tengo bastante facilidad para saber cuando el puzzle no va bien. Otra cosa es que sepa localizar exactamente el problema. Es me lleva más tiempo, pero también lo acabo consiguiendo. Llega un momento en que cada pieza encaja en su lugar y entonces siento una gran satisfacción, pero sé que me toca seguir con otra zona de mi vida. Pasado, presente y futuro forman parte de esa trama y también las personas con las cuales nos relacionamos. Hay que procurar sobre todo no perder ninguna pieza.

Llega un momento en que, de ese puzzle se derivan otros, que van creciendo por su cuenta sin que tú tengas ya el control de la situación. Resulta duro pensar que pueden equivocarse y echar a perder el dibujo de su vida, pero en esos puzzles ya sólo tienes un voto que puede sumar a favor o en contra del total. Cuando veo que alguna pieza está fuera de lugar es probablemente por algún tema que desconozco, pero no me queda más que esperar a que se descubra el entramado y cada pieza encuentre el sitio que le corresponde. Para una experta en puzzles como yo, incluso los ajenos de gente desconocida acaban mostrando sus dibujos con sus aciertos y sus errores. Por eso, me cuesta un gran esfuerzo callarme y no dedicarme a ayudar en la labor.

Después de escribir el post leí esto:
XL. Pero el buen trabajo no siempre se ve recompensado con un descubrimiento...
K.B.M.
Esto de la invención tiene sus propias reglas. A menudo, cuando alguien intenta descubrir algo, no es la lógica la que lo lleva a la solución, sino un sinuoso proceso subconsciente. A menudo, la solución está en algo que, en un principio, puede parecerte un error. Y, sin embargo, no es suerte. Es algo inevitable. Porque después ves que todas las piezas encajan, que estaban ahí, esperando que alguien las uniera. Así funciona la creatividad.
Kary B. Mullis. Premio nobel de Química

Música:  Estopa - Tragicomedia

viernes, 17 de abril de 2009

El futuro

La verdad es que me gusta vivir mi presente, lo cual no significa lo mismo que disfrutar el momento. Lo segundo tiene más bien el sentido de llevar una vida ávida de emociones y carente de responsabilidades. No me refiero a eso, sino a disfrutar lo que tengo en este momento, valorarlo y, por tanto, no ponerlo en riesgo de ninguna clase. Como los místicos de todas las religiones, sin llegar a su nivel, procuro aprovechar las cosas que se consiguen gratis, como un rayo de sol por la ventana, el canto de los pájaros o un beso.

No quiere decir que no me guste, de vez en cuando, hacer algo especial, viajar o comer fuera, comprar ropa o darme algún capricho. Pero precisamente lo aprecio por ser algo no habitual. Así procuro enseñarles a mis hijos que vale más, por ejemplo, un sólo regalo elegido por tí que una nube de obsequios que no necesitas. Pero tampoco quiero obligarles a ir por mi camino. Comprendo que los amigos tiran mucho y las consignas de la televisión. Me conformaré con que no caigan en adicciones.

Sin embargo, soy consciente de que tengo tiempo suficiente para dedicarlo a otras actividades. Me hubiera gustado poder seguir estudiando idiomas, pero no puedo perder el tiempo en ir a Madrid dos o tres veces por semana. El trabajo de la ong está muy parado. He sido un poco ingenua porque no me dí cuenta de una realidad: las labores importantes las hacen profesionales, no voluntarios, porque no pueden arriesgarse a perder dinero por una mala gestión.

De manera que sigo dedicándole a internet más tiempo del que debo o me gustaría. Me pasa como a esos ex novios que, a falta de algo mejor, siguen viéndose de vez en cuando. Escribir me llena mucho y además también es un vicio difícil de dejar. Me parece que el destino no me tiene destinado nada más de momento, pero, como siempre digo, me conformo con conservar lo que ahora tengo, porque realmente no necesito más.