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lunes, 17 de mayo de 2010
Belén Esteban y Carmen Lomana
Está claro que nuestra sociedad está en plena decadencia, viendo quiénes son los ídolos de la actualidad española. Por una parte, una mujer que se ha hecho famosa por sus desgracias, y se supone que asistió al colegio pero no se sabe a qué se dedicaba allí porque no ha aprendido ni siquiera a hablar correctamente. A pesar de ganar mucho dinero en televisión, el trato con la gente y la experiencia no han pulido para nada su personalidad, sino que, al contrario, cada vez se vuelve más zafia y ordinaria. Naturalmente, no es tonta, y sabe que eso es precisamente lo que atrae a su público y me temo que tenemos Belén para rato.
En el otro extremo, una señora estirada, cuyo único mérito consiste en saber gastarse su dinero. Alguien que nunca ha trabajado ni ha llevado una familia, pero se permite dar lecciones de cualquier tema frente a un auditorio entregado. Lo que empezó siendo una exhibición de pedantería bastante ridícula ha conseguido transformarlo en admiración, más o menos sincera, y ya la aceptan en todos los ambientes como una más. Sin embargo, como salió de la nada un día, me imagino que cualquier otro caerá en desgracia y ya no se volverá a saber de ella. Así es la fama: una amante infiel. Estoy deseando que llegue ese momento. Me tienen las dos aburrida.
En el otro extremo, una señora estirada, cuyo único mérito consiste en saber gastarse su dinero. Alguien que nunca ha trabajado ni ha llevado una familia, pero se permite dar lecciones de cualquier tema frente a un auditorio entregado. Lo que empezó siendo una exhibición de pedantería bastante ridícula ha conseguido transformarlo en admiración, más o menos sincera, y ya la aceptan en todos los ambientes como una más. Sin embargo, como salió de la nada un día, me imagino que cualquier otro caerá en desgracia y ya no se volverá a saber de ella. Así es la fama: una amante infiel. Estoy deseando que llegue ese momento. Me tienen las dos aburrida.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Positivismo
Recuerdo que, cuando empecé en los blogs, me reprochaban que no escribía de cosas alegres, sino de lo que me preocupa. Cada uno es como es y, la verdad, yo no tengo inspiración para escribir sobre las mariposas y las flores. Escribo como hablo y digo lo que pienso; aunque procuro suavizarlo un poco. Para relajarse y disfrutar existen miles de páginas en Internet. El optimismo está de moda. No creo que mi misión sea entretener, sino hacer pensar a los demás. Mi plan no es apoyar, sino sembrar dudas, precisamente, sobre el tiempo de sociedad que deseamos. Sin merecer el honor de esta cita, yo tampoco he venido a traer la paz, sino la guerra. El que desee deleitarse en la belleza o que le dén sistemáticamente la razón, haga lo que haga y diga lo que diga; desde luego, no tiene nada que hacer en esta página. Pero, para eso existe la diversidad en el mundo
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Por supuesto, no es obligatorio leer este blog. Si tanto les importa a algunos que proteste o que vea las cosas tan negras, entonces no se entiende por qué me siguen; por qué cuando tenía comentarios, muchas veces me daban la razón. Tal vez sea que, después de todo, no estamos en posiciones tan opuestas: ni ellos son forofos de la realidad, ni yo vivo amargada. Me considero una persona feliz, casi siempre. Tengo la vida y la familia que deseo. Procuro salir a la calle con una sonrisa y tratar a los demás como me gustaría ser tratada. No me defiendo si no me atacan. No soy un monstruo que se come a la gente. De hecho, soy tan inofensiva que lo normal es que me muerdan a mí. Pero eso no significa que esté dispuesta a callar y otorgar. Nunca dejaré de explicar mis puntos de vista.
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Por supuesto, no es obligatorio leer este blog. Si tanto les importa a algunos que proteste o que vea las cosas tan negras, entonces no se entiende por qué me siguen; por qué cuando tenía comentarios, muchas veces me daban la razón. Tal vez sea que, después de todo, no estamos en posiciones tan opuestas: ni ellos son forofos de la realidad, ni yo vivo amargada. Me considero una persona feliz, casi siempre. Tengo la vida y la familia que deseo. Procuro salir a la calle con una sonrisa y tratar a los demás como me gustaría ser tratada. No me defiendo si no me atacan. No soy un monstruo que se come a la gente. De hecho, soy tan inofensiva que lo normal es que me muerdan a mí. Pero eso no significa que esté dispuesta a callar y otorgar. Nunca dejaré de explicar mis puntos de vista.
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