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miércoles, 23 de junio de 2010
Confiar en Dios
La fe no se puede explicar, ni se puede contagiar como un virus. La fe se tiene o no se tiene. Algunos darían lo que fuera por conseguirla y otros por librarse de ella. La fe es principalmente poner tu confianza en Dios. Eso no significa que no te vayan a pasar cosas malas en la vida, porque te ocurrirán igual. Significa en que confías en que Dios te ayudará a encararlas lo mejor posible. Supone también que crees que hay un fin último en todo lo que sucede; que las experiencias vienen para enseñarte algo que deberías aprender, a ser mejor, a valorar lo que tienes, a amar a tus seres queridos, y también a los que no te simpatizan. La fe es una apuesta a largo plazo. Aquel que pretende que le solucione la vida de repente, siempre sale decepcionado.
Conocer a Dios es una tarea de toda la vida. Realmente, es soberbia pensar que puedes llegar a conocerlo. Será suficiente si lo comprendes o te limitas a poner tu confianza en Él. Para eso es esencial la oración y la lectura de la Biblia. No digo que no se pueda ser una buena persona de modo absolutamente autodidacta; pero los textos sagrados, -incluso los de otras religiones- son una ayuda fundamental para no perder el camino. Una persona sola tiende a confundirse con sus propias sensaciones y pensamientos derivados de su experiencia vital; mientras que los textos que han guiado a millones de personas durante generaciones conservan todavía todo el sentido y saben transmitirle a cada cual lo que necesita en cada momento, si abre su corazón a la Palabra.
Conocer a Dios es una tarea de toda la vida. Realmente, es soberbia pensar que puedes llegar a conocerlo. Será suficiente si lo comprendes o te limitas a poner tu confianza en Él. Para eso es esencial la oración y la lectura de la Biblia. No digo que no se pueda ser una buena persona de modo absolutamente autodidacta; pero los textos sagrados, -incluso los de otras religiones- son una ayuda fundamental para no perder el camino. Una persona sola tiende a confundirse con sus propias sensaciones y pensamientos derivados de su experiencia vital; mientras que los textos que han guiado a millones de personas durante generaciones conservan todavía todo el sentido y saben transmitirle a cada cual lo que necesita en cada momento, si abre su corazón a la Palabra.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Despedidas de soltero
Hace unos cincuenta años existía la costumbre en España de que los amigos del novio le pagaran una prostituta para que lo iniciara en el sexo, ya que solían ser vírgenes. No digo que estuviera bien, pero tenía su razón de ser. Aquello ha ido degenerando como todo y ahora se celebra el acontecimiento siendo ambos más o menos infieles a su pareja con un acompañante de pago. Ese ritual incluye borrachera, drogas si es lo habitual y situaciones vergonzosas que quedan grabadas en video para la posteridad. En otras palabras, se sienta un mal precedente, con el cual no es extrañar que la mayoría de los matrimonios acaben en divorcio. Por no hablar del gasto que supone y el riesgo que se corre en ese desmadre.
Sin embargo, decir estas cosas, por supuesto, suena retrógrado y carca, y va contra el mandamiento de la modernidad: harás lo que te dé la gana y no pensarás en las consecuencias. Me pregunto cómo pueden presentarse a continuación ante su pareja, con resaca y, seguramente, sin acordarse de lo que hicieron la noche anterior, o con quién. ¿Qué clase de confianza puede existir entre dos personas que empiezan su vida en común engañándose?. El matrimonio no puede ser una excusa más para el desenfreno y el despilfarro. Se puede celebrar una cena con amigos, sin necesidad de vivir abochornado el resto de tu vida. A veces pienso que algunos se casan sólamente por celebrar esta fiesta, y otra después del divorcio.
Sin embargo, decir estas cosas, por supuesto, suena retrógrado y carca, y va contra el mandamiento de la modernidad: harás lo que te dé la gana y no pensarás en las consecuencias. Me pregunto cómo pueden presentarse a continuación ante su pareja, con resaca y, seguramente, sin acordarse de lo que hicieron la noche anterior, o con quién. ¿Qué clase de confianza puede existir entre dos personas que empiezan su vida en común engañándose?. El matrimonio no puede ser una excusa más para el desenfreno y el despilfarro. Se puede celebrar una cena con amigos, sin necesidad de vivir abochornado el resto de tu vida. A veces pienso que algunos se casan sólamente por celebrar esta fiesta, y otra después del divorcio.
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jueves, 11 de junio de 2009
Hablemos de política
Me imagino que hay gente que todavía se pregunta por qué siguen entrando en mi blog si no están de acuerdo con lo que escribo, y ahora encima no pueden comentar. Creo que es porque se nota que creo firmemente en lo que digo y esa pasión la transmito a los que me leen. Por eso, podrán salir contentos de aquí o enfadados, pero es raro que se vayan indiferentes. Es importante saber lo que quieres en la vida y mucho más estar dispuesto a defenderlo hasta las últimas consecuencias. Por eso ha ganado el PP las elecciones, porque presentaron a Mayor Oreja quien no se puede negar que es una persona íntegra y coherente. Con otro, no sé qué hubiera pasado.
Hablemos de política. Como siempre digo, la defensa de la vida, de la familia y la cultura del esfuerzo, no debería ser patrimonio de ningún partido político. Tendría que ser algo evidente para todos. Sin embargo, como no puedo cambiar el mundo, sé que hoy en día esos valores los representa la derecha. No deben estar tan mal vistos cuando Aznar llegó a ganar unas elecciones generales por mayoría absoluta basándose en esos principios. Pero lo que realmente le dió el triunfo fue su carisma, su seguridad en sí mismo, que estaba plenamente justificada, al menos en lo que se refiere a política interior. Sin embargo, esa misma autoestima nos jugó una mala pasada cuando decidió ponerse de parte de Bush, a pesar de la oposición de una gran mayoría de su propio electorado y del Papa. Desde entonces, el Partido Popular pasó de ser el triunfador que había llevado a España a la cabeza de Europa, a ser el culpable de la guerra de Irak y los atentados del 11m, a pesar de que nunca se ha demostrado esa relación causa-efecto. Cuando perdió las elecciones estaba a punto de sacar una ley para mejorar la educación en España e impulsar las nuevas tecnologías.
Es el colmo querer acusarle de la crisis mundial a la persona que sacó a España del déficit y la situó en el superavit en apenas dos años. Nadie se quejaba entonces cuando crecían edificios de apartamentos por todo el país y los inmigrantes llegaban por miles para ocuparse de los trabajos que nadie quería. Se equivocó con EE.UU., pero una cosa no quita la otra. El hecho de que buena parte de los políticos del Partido Popular se sientan personalmente culpables por aquello es el mayor obstáculo que tienen en este momento para volver al poder. He estado escuchando a Mayor Oreja en la Cope y me he quedado con este mensaje: si quieren que el electorado recupere la confianza en el PP, tienen que empezar por recuperar la confianza en sí mismos y dejarse de relativismos de centro. Nadie es infalible. Todos cometemos errores. Quedarse anclados en el pasado y dar esa imagen de inseguridad es la mejor manera de no avanzar. Pero también he descubierto otra cosa estos días: que atacar desproporcionadamente a tu adversario sólo sirve para que se reafirme en sus principios y se vuelva hacia aquellos en los que realmente confía, a pesar de todo.
Hablemos de política. Como siempre digo, la defensa de la vida, de la familia y la cultura del esfuerzo, no debería ser patrimonio de ningún partido político. Tendría que ser algo evidente para todos. Sin embargo, como no puedo cambiar el mundo, sé que hoy en día esos valores los representa la derecha. No deben estar tan mal vistos cuando Aznar llegó a ganar unas elecciones generales por mayoría absoluta basándose en esos principios. Pero lo que realmente le dió el triunfo fue su carisma, su seguridad en sí mismo, que estaba plenamente justificada, al menos en lo que se refiere a política interior. Sin embargo, esa misma autoestima nos jugó una mala pasada cuando decidió ponerse de parte de Bush, a pesar de la oposición de una gran mayoría de su propio electorado y del Papa. Desde entonces, el Partido Popular pasó de ser el triunfador que había llevado a España a la cabeza de Europa, a ser el culpable de la guerra de Irak y los atentados del 11m, a pesar de que nunca se ha demostrado esa relación causa-efecto. Cuando perdió las elecciones estaba a punto de sacar una ley para mejorar la educación en España e impulsar las nuevas tecnologías.
Es el colmo querer acusarle de la crisis mundial a la persona que sacó a España del déficit y la situó en el superavit en apenas dos años. Nadie se quejaba entonces cuando crecían edificios de apartamentos por todo el país y los inmigrantes llegaban por miles para ocuparse de los trabajos que nadie quería. Se equivocó con EE.UU., pero una cosa no quita la otra. El hecho de que buena parte de los políticos del Partido Popular se sientan personalmente culpables por aquello es el mayor obstáculo que tienen en este momento para volver al poder. He estado escuchando a Mayor Oreja en la Cope y me he quedado con este mensaje: si quieren que el electorado recupere la confianza en el PP, tienen que empezar por recuperar la confianza en sí mismos y dejarse de relativismos de centro. Nadie es infalible. Todos cometemos errores. Quedarse anclados en el pasado y dar esa imagen de inseguridad es la mejor manera de no avanzar. Pero también he descubierto otra cosa estos días: que atacar desproporcionadamente a tu adversario sólo sirve para que se reafirme en sus principios y se vuelva hacia aquellos en los que realmente confía, a pesar de todo.
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