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domingo, 29 de agosto de 2010

Mi segunda oportunidad y Niños grandes

No hacen más que anunciar esta película, que no tengo ninguna intención de ver. Trata sobre una mujer de mi edad que se lía con el canguro de sus hijos, que podría ser hijo suyo también. Catherine Z. Jones encarna a esta señora dispuesta a divertirse a costa de lo que sea, incluido arruinarle la vida a un jovencito; ya que, lo que para ella no tiene importancia, a él le puede marcar su vida futura.
  Es posible que se acostumbre a las mujeres mayores y ya no pueda estar con jovencitas. O puede ser que las chicas le rechacen al conocer su historial amoroso. Además, si la mujer tiene dinero siempre flotará siempre sobre él la sombra de la sospecha de ser un gigoló. Estará contenta la mujer de la película con ese jueguecito, pero yo soy madre de un chico de dieciocho y sólo de pensarlo me pongo mala. Yo jamás permitiría una relación así. Es insana.

Niños grandes. Por el trailer que he visto parece una película tan mala, que se diría que es española. Zafia, soez, chabacana y burda (bonitas palabras, por cierto). Se trata de una comedia que recorre los trucos más básicos del género, para hacer reír a las personas que a las que esto les haga gracia; el cual desde luego no es mi caso, ni el de nadie que conozca.
  Pero es más que eso: al igual que la otra película, pretende que encontremos normal un estilo de vida donde la educación y el respeto mutuo brillan por su ausencia. Familias deshechas, niños precoces, se diluyen todos los límites entre lo moral y lo inmoral; incluso lo legal y lo ilegal. No existe nada más que el placer inmediato, la satisfacción de las necesidades personales. Total, dos películas de nuestro tiempo para gente sin principios ni fines.

miércoles, 29 de julio de 2009

Corazón de Tinta

Durante el curso tengo poco tiempo seguido para leer y me limito a los periódicos y las revistas. Pero en el verano retomo los libros y tengo que confesar que generalmente sólo leo ciencia ficción y fantasía. Con los libros pasa lo mismo que con el cine: se supone que las únicas buenas películas son los dramas. Las comedias se miran con desprecio, salvo alguna excepción. En literatura, una novela tiene más calidad cuanto más desagradable, triste o enrevesada sea. Además, la mayoría de la gente se limitan a los éxitos editoriales y les gustan, por decreto.

Yo soy friki. Me gusta Harry Potter, el Señor de los anillos (que no es literatura fácil), Isaac Asimov... Lo que ocurre habitualmente es que en las películas que se hacen a partir de libros sólo se ve una cuarta parte de la historia. La última de Potter, por ejemplo, me ha gustado mucho, pero sin duda el libro siempre es mejor. Ahora he descubierto lo que llaman despectivamente Literatura Juvenil romántica y he encontrado cosas estupendas, y otras muy corrientes. Ahora lo que tiene más fama es Crepúsculo y Corazón de Tinta porque han salido las películas.

La trilogía de Cornelia Funke se compone de tres libros: corazón de tinta, sangre de tinta y muerte de tinta. Son tres novelas mucho más profundas y con más fondo que lo que se ve en el cine. Mi hija ha visto la película y le ha decepcionado, pero supongo que estará bien para quien no haya leído los libros. La autora crea un mundo paralelo que nace de la lectura, donde los personajes reales se relacionan con los ficticios hasta el punto de no haber distinción entre unos y otros.

Cada uno de ellos tiene una personalidad compleja y definida, y las descripciones consiguen trasladarte a ese nuevo mundo. Sin embargo, nunca será considerado un libro clásico, ni tampoco otras novelas del género de fantasía como Heliconia, Dhune, Memorias de Idhun, Finis mundi, o tantas otras. Al menos a los escritores les quedará el consuelo de haberse hecho ricos algunos, y de la admiración de sus lectores. No puedo acabar si advertir, sin embargo, que en algunos libros, como El portal de los elfos, se utiliza la historia como excusa para introducir un adoctrinamiento moral a espaldas de los padres, y hay que tener cuidado con lo que leen los niños.

Música: el peón del rey de negras. Mecano