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martes, 23 de noviembre de 2010
Los nuevos dioses
El hombre piensa que es más libre porque se ha liberado de Dios. No más mandamientos, no más normas morales, fidelidad, austeridad o recato. Pero ahora es más esclavo que antes, ya que ha sustituído a Dios por las cosas. Objetos, rutinas o actitudes que no puede dejar de lado. Adictos a las emociones; sólo son capaces de vivir en el presente. El resultado a largo plazo es el vacío existencial, porque ni la tele, ni el futbol, el ordenador, el trabajo, los amigos o los ligues están contigo siempre. Lo que se consigue con facilidad conduce al hastío; y cada vez se necesita más estímulo para lograr la misma satisfacción. Más dinero, más poder, más éxito; igual que cualquier drogadicto.
Los nuevos dioses son aquellas cosas que dominan nuestra vida sin que apenas nos percatemos. Es lo que sucede cuando tenemos una pérdida económica, el ordenador se avería o nos falla el plan de la noche. Nuestro mundo se viene abajo al caer los ídolos en los que se sustenta. La verdadera Fe es fuente de vida y de felicidad, con independencia de todas las circunstancias materiales. Por eso, han existido incluso ascetas que han renunciado a todo por Dios. Porque el amor divino y, por tanto, el amor al prójimo, es alimento suficiente para nuestro espíritu y, además es un pan que "el que come de este pan vivirá para siempre". Lo único que sacia realmente nuestra vida es el amor.
Los nuevos dioses son aquellas cosas que dominan nuestra vida sin que apenas nos percatemos. Es lo que sucede cuando tenemos una pérdida económica, el ordenador se avería o nos falla el plan de la noche. Nuestro mundo se viene abajo al caer los ídolos en los que se sustenta. La verdadera Fe es fuente de vida y de felicidad, con independencia de todas las circunstancias materiales. Por eso, han existido incluso ascetas que han renunciado a todo por Dios. Porque el amor divino y, por tanto, el amor al prójimo, es alimento suficiente para nuestro espíritu y, además es un pan que "el que come de este pan vivirá para siempre". Lo único que sacia realmente nuestra vida es el amor.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Emociones
Creo que he aprendido mucho en la escuela de la vida. Por suerte, más por experiencia ajena que propia. Pero soy una persona de emociones muy intensas. No es tanto lo que te sucede sino el modo en que lo vives. Sé lo que sentirse sola e incomprendida por casi todos y no tener un amigo en quien confiar. Sé lo que es sentirse desbordada por las circunstancias y no poder más, pero tener que seguir adelante. Sé lo que es echar de menos sin esperanza y ver pasar los días, meses y años, todos iguales. Sé lo que es preocuparse por el futuro, sabiendo que no está en tu mano solucionar nada. Pero no se puede permitir que la emotividad gobierne tu vida. Hay que mantener siempre la cabeza en su sitio.
También he vivido muchas experiencias ajenas de los múltiples problemas que puede traer la vida: amor, celos, traición, desamor, alcohol, drogas, depresión, anorexia, apatía, extremismo, enfermedad, locura... Lo he sufrido como propio y he archivado todo en mi cabeza. Practicamente no existe situación que no haya vivido de un modo u otro. Y ahora además cuento con los testimonios de internet. A veces me gustaría no conocer nada y no sentirme capaz de opinar sobre ningún tema. A veces también a mí me invade el vacío y me pregunto si tantas emociones valen la pena. Entonces me pongo a rezar porque es lo único que me consuela y me ayuda a no perder la perspectiva de la realidad.
También he vivido muchas experiencias ajenas de los múltiples problemas que puede traer la vida: amor, celos, traición, desamor, alcohol, drogas, depresión, anorexia, apatía, extremismo, enfermedad, locura... Lo he sufrido como propio y he archivado todo en mi cabeza. Practicamente no existe situación que no haya vivido de un modo u otro. Y ahora además cuento con los testimonios de internet. A veces me gustaría no conocer nada y no sentirme capaz de opinar sobre ningún tema. A veces también a mí me invade el vacío y me pregunto si tantas emociones valen la pena. Entonces me pongo a rezar porque es lo único que me consuela y me ayuda a no perder la perspectiva de la realidad.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
