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lunes, 27 de septiembre de 2010
La huelga general fantasma
España es un país extraño. Resulta que, en teoría, el sindicato del Psoe va a encabezar una huelga contra la política económica del Psoe, acompañado de sus comparsas: el sindicato del partido que vota siempre junto al Psoe. Ya me imagino que las consignas irán todas contra la patronal, la banca, los ricos y la Iglesia - por si acaso-. También contra los poderes fácticos que conspiran internacionalmente contra España para que no levantemos cabeza. Un paripé más, en una palabra, para intentar convencernos de que los sindicatos defienden a los trabajadores. Cuando lo cierto es que en España están subvencionados por el gobierno de turno, y sólo defienden sus lentejas, sus privilegios y que las cosas sigan como hasta ahora. Si el país va a la quiebra, a ellos les da igual porque tienen sus sueldos asegurados.
Otros así son los funcionarios. Salvo honrosas excepciones, no cumplen la jornada de siete horas, sino más bien cinco. No tienen un mes de vacaciones, sino mes y medio mínimo. Disfrutan de sanidad privada al mismo precio que la pública. Y tienen trabajo de por vida. Naturalmente, cobran menos que en la empresa privada, pero es porque también trabajan menos generalmente. Buena parte de la culpa del déficit público la tiene el exceso de funcionarios. Puestos innecesarios y redundantes creados para maquillar el paro. Siendo así, resulta lógico que sean los primeros en contribuir a disminuir el gasto público. No dudo de que habrá numerosas excepciones que confirman la regla, pero, sin el esfuerzo de todos, es imposible reflotar la economía. En todo caso, la culpa es sin duda de los administradores (Psoe) que han estado despilfarrando el dinero en gastos inútiles. Contra ellos debería ir realmente la huelga y no contra sus víctimas.
Otros así son los funcionarios. Salvo honrosas excepciones, no cumplen la jornada de siete horas, sino más bien cinco. No tienen un mes de vacaciones, sino mes y medio mínimo. Disfrutan de sanidad privada al mismo precio que la pública. Y tienen trabajo de por vida. Naturalmente, cobran menos que en la empresa privada, pero es porque también trabajan menos generalmente. Buena parte de la culpa del déficit público la tiene el exceso de funcionarios. Puestos innecesarios y redundantes creados para maquillar el paro. Siendo así, resulta lógico que sean los primeros en contribuir a disminuir el gasto público. No dudo de que habrá numerosas excepciones que confirman la regla, pero, sin el esfuerzo de todos, es imposible reflotar la economía. En todo caso, la culpa es sin duda de los administradores (Psoe) que han estado despilfarrando el dinero en gastos inútiles. Contra ellos debería ir realmente la huelga y no contra sus víctimas.
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martes, 25 de agosto de 2009
Políticamente incorrecta
Nunca dije que este blog fuera una democracia. Me refiero a que empecé por borrar comentarios, luego puse autorización y, finalmente, los cerré. Estoy en mi derecho y para eso tiene opciones el administrador. También podría hacer un blog privado, pero en mi caso no tiene sentido. Tenemos tan metido el dogma de la democracia en la cabeza que algunos creen que se puede legislar sobre la propiedad privada. El blog es mío y no tengo más obligaciones con nadie que las normas que yo misma quiera poner. Hay una perversión del lenguaje en España que hace que algunos, por ejemplo, crean que la Patronal debería estar de acuerdo con el gobierno diga lo que diga, porque en eso consiste la negociación. En otras palabras, se les niega el derecho a discrepar.
Pero la democracia no es eso, sino lo contrario: tener el derecho a opinar de forma diferente y que se respete tu opinión. No admite, ni descalificaciones personales, ni burlas, ni mentiras. A menudo es más fácil descartar a alguien de antemano, que buscar argumentos sólidos y razonables. La patronal no está de acuerdo con el pacto social porque tiene sus razones y ellos entienden de economía más que nadie. No se puede llegar a un acuerdo entre dos y pretender que el tercero acepte porque sí, en nombre de la concertación y el diálogo; porque eso es toda una contradicción en sí mismo.
En nombre de lo políticamente correcto pretenden cohartar los derechos individuales. La libertad de pensamiento y actuación es un valor sagrado, siempre que no se utilice para atacar primero. Me temo que entre la democracia y la dictadura hay un paso muy corto. Por esa misma razón, nadie puede reprocharme si no dejo comentar, si no contesto o si he borrado los enlaces de los blogs que visito. Mi página web es parte de mi vida íntima y naturalmente tomo mis propias decisiones. Si a alguien no le parece bien, tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse; como me decían a mí de pequeña, porque yo no estoy obligada a actuar según lo que los demás consideren correcto.
Pero la democracia no es eso, sino lo contrario: tener el derecho a opinar de forma diferente y que se respete tu opinión. No admite, ni descalificaciones personales, ni burlas, ni mentiras. A menudo es más fácil descartar a alguien de antemano, que buscar argumentos sólidos y razonables. La patronal no está de acuerdo con el pacto social porque tiene sus razones y ellos entienden de economía más que nadie. No se puede llegar a un acuerdo entre dos y pretender que el tercero acepte porque sí, en nombre de la concertación y el diálogo; porque eso es toda una contradicción en sí mismo.
En nombre de lo políticamente correcto pretenden cohartar los derechos individuales. La libertad de pensamiento y actuación es un valor sagrado, siempre que no se utilice para atacar primero. Me temo que entre la democracia y la dictadura hay un paso muy corto. Por esa misma razón, nadie puede reprocharme si no dejo comentar, si no contesto o si he borrado los enlaces de los blogs que visito. Mi página web es parte de mi vida íntima y naturalmente tomo mis propias decisiones. Si a alguien no le parece bien, tiene dos trabajos: enfadarse y desenfadarse; como me decían a mí de pequeña, porque yo no estoy obligada a actuar según lo que los demás consideren correcto.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
