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viernes, 20 de agosto de 2010
Mezcolanzas en televisión
Hay muchas cosas que no entiendo de la televisión actual. Por ejemplo, por qué te sueltan un montón de noticias serias y, de pronto, te meten la promoción de la última película o canción de moda. No se puede pasar de un atentado con muertos a una frivolidad sin sentido. Además, ¿les pagan por hacer publicidad en las noticias o lo hacen por otras razones?. Me parece una falta de respeto, la verdad, hacia el telespectador, pero sobretodo hacia los protagonistas del día -muchas veces, a su pesar. Parece que piensan que es bueno suavizar la realidad para animar a la gente. Pero, para eso están los programas de entretenimiento, no los telediarios. La realidad es la que es y no conviene frivolizarla, restándole valor al mezclarla con temas banales.
Luego están los canales temáticos infantiles. Todos ellos emiten series y dibujos que valen la pena, junto a otros que son una porquería. Tan pronto ponen los episodios de Phineas y Pherb, -que son realmente buenos-, como otras series que no quiero ni nombrar, donde el mal gusto y la falta de educación son la norma. Esto me hace pensar una cosa: o bien tienen una absoluta falta de criterio; o bien pretenden que, de ese modo, nos acostumbremos a todo y todo nos parezca bien. Es el caso de los niños que ven la televisión solos, sin un adulto que les ayude a distinguir lo positivo de lo negativo. Hay que tener mucho cuidado con la televisión y aprender a escoger entre lo valioso y lo inútil o perjudicial.
Luego están los canales temáticos infantiles. Todos ellos emiten series y dibujos que valen la pena, junto a otros que son una porquería. Tan pronto ponen los episodios de Phineas y Pherb, -que son realmente buenos-, como otras series que no quiero ni nombrar, donde el mal gusto y la falta de educación son la norma. Esto me hace pensar una cosa: o bien tienen una absoluta falta de criterio; o bien pretenden que, de ese modo, nos acostumbremos a todo y todo nos parezca bien. Es el caso de los niños que ven la televisión solos, sin un adulto que les ayude a distinguir lo positivo de lo negativo. Hay que tener mucho cuidado con la televisión y aprender a escoger entre lo valioso y lo inútil o perjudicial.
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sábado, 12 de junio de 2010
Como los perrillos
El concepto de educación sexual de nuestro gobierno consiste en enseñarles a los niños -cada vez antes- a lamerse mutuamente los bajos. No es porque lo diga yo; es que aparece en los manuales y en las páginas web oficiales; junto a instrucciones detalladas para la masturbación y posturas para el coito. Me pregunto de dónde han sacado la idea de que a los padres nos gusta que les enseñen eso a los niños pequeños. Para aprender de sexo, tienen la clase de biología, así como el cine, las televisiones y la enorme ayuda de internet. Lo que tienen que enseñar las autoridades es a ser una persona responsable de sus propios actos. Por tanto, si el sexo tiene riesgos (embarazos, enfermedades...), deberían recomendar abstinencia a los niños.
Pero no. Resulta que hacen campaña contra el tabaco, contra el alcohol (aunque sea papel mojado), y, sin embargo, se dedican a promover el consumo de sexo entre los niños desde edades realmente absurdas. No hace falta ser de derechas para pensar que el sexo sin amor es una guarrada, que no debería estar al alcance de los niños. Basta con ser una persona sensata. Las prácticas sexuales que decida tener cada uno en la intimidad forman parte de su vida privada y sólo incumben a la pareja -cuando ambos son adultos. Sólo nos falta tener al ministerio metido en casa opinando sobre lo que tenemos que hacer; menos aún, sobre lo que debería parecerles bien a nuestros hijos. Para asesorarlos en esas cuestiones y otras, ya tienen a su familia.
Pero no. Resulta que hacen campaña contra el tabaco, contra el alcohol (aunque sea papel mojado), y, sin embargo, se dedican a promover el consumo de sexo entre los niños desde edades realmente absurdas. No hace falta ser de derechas para pensar que el sexo sin amor es una guarrada, que no debería estar al alcance de los niños. Basta con ser una persona sensata. Las prácticas sexuales que decida tener cada uno en la intimidad forman parte de su vida privada y sólo incumben a la pareja -cuando ambos son adultos. Sólo nos falta tener al ministerio metido en casa opinando sobre lo que tenemos que hacer; menos aún, sobre lo que debería parecerles bien a nuestros hijos. Para asesorarlos en esas cuestiones y otras, ya tienen a su familia.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
