Mostrando entradas con la etiqueta el tío la vara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el tío la vara. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de marzo de 2009

Supernanny y el tío la vara

Alguna vez he visto trozos del programa de supernanny, pero no aguanto mucho rato porque me pongo de mal humor. Yo, que adoro a mis hijos, no me explico cómo alguien puede malcriar a los suyos de esa manera. Eso no es amor, es una patología psiquiátrica. He visto cómo una madre sustituía a su marido por el niño, y éste no decía nada. Luego, cómo una cría maltrataba a su hermano bebé y los padres no la castigaban. Desde luego, supernanny tiene mucha paciencia. Yo ya les habría mandado al "tio la vara", a los padres, no a los niños.

Porque consentir a los hijos de esa manera debería ser delito. Habría que quitarles la custodia a algunos padres. Porque esos niños crecen, y el día de mañana conducirán un coche y se creerán los amos de la carretera. Irán al colegio, pegarán a sus compañeros y perjudicarán a todo su grupo. Tendrán relaciones de amistad insanas, planteadas desde el egoísmo y el placer. Y tal vez algunos acaben saliendo en las noticias en la sección de sucesos, como protagonistas de casos como los que hemos conocido de adolescentes asesinados.

Todo tiene una razón y unas consecuencias. Precisamente porque quiero a mis hijos, intento prepararlas para una vida donde las cosas que valen la pena son las que más cuesta conseguir y conservar. Sin esfuerzo, sin sacrificio personal, no se llega muy lejos. Un hijo es un adulto de la siguiente generación y una responsabilidad muy grande para sus padres. Si no se sienten capaces, no deberían concebirlo; y si no saben cómo educarlo, existen miles de revistas, manuales, libros escritos por especialistas o terapias psicológicas, para ayudarles en su misión.

"El tío la vara" del programa de José Mota, más allá de ser divertido, es el superhéroe de todos los que pensamos que realmente hay demasiada tontería en el mundo. Parece mentira que, habiendo problemas graves por todas partes, existan personas que se dedican a crear nuevas dificultades, por su incapacidad de hacer frente a las consecuencias de sus actos: en este caso sus propios hijos. Sin llegar al extremo de maltratarlos, lo que no se puede hacer es desentenderse de los niños o tratarlos como si fueran un juguete caro. El futuro depende de ellos.