El aborto pone trágico fin al 41% de los embarazos que se registran en Nueva York
REDACCIÓN HO / Catholic Herald.- Tras conocerse el alarmante aumento de la tasa de abortos quirúrgicos que se perpetran en Nueva York, donde el 41% de los embarazos terminan con el exterminio de los no nacidos, el arzobispo de Nueva York, monseñor Timothy Dolan, ha lanzado un nuevo plan de apoyo a las mujeres embarazadas.
Reiterando el compromiso adoptado por sus predecesores, monseñor incidió en una rueda de prensa en redoblar " los apoyos que ofrece la Iglesia Católica a través de Cáritas, los servicios de adopción y las ayudas en favor de las mujeres embarazadas, las madres y los lactantes, un apoyo a la vida sin paliativos, ofreciendo alternativas al aborto, así como al cuidado de la salud y a la educación de la juventud para que mantengan un comportamiento sano y responsable, sexualmente virtuoso, por lo que haremos todo lo posible para mantener estos objetivos frente a estas inquietantes estadísticas"
Las estadísticas fueron publicadas a finales del pasado mes de diciembre por el Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York, en su resumen anual de estadísticas vitales. Según las cifras, aunque los 87.000 abortos perpetrados en Nueva York en 2009 sigue la tendencia de descenso de años anteriores, la tasa global de abortos es mucho mayor que el promedio nacional, situado en un 23 por ciento.
Silencio ante la tragedia
Sean Fieler, presidente de la Chiaroscuro Fundation, fundación privada con sede en Nueva York que apoya las actividades provida, dijo: "No sólo no estamos respondiendo ante esta tragedia humana, sino que ni siquiera estamos hablando de ello". Así, Fieler lamentó que los neoyorquinos sigan enmarcando esta situación en discutir sobre el aborto en términos de legalidad del procedimiento, en lugar de centrarse en reducir el número de abortos provocados.
La Chiaroscuro Fundation, que comenzó a operar en 2009, invertirá 1 millón de dolares (£ 643,000) este año para ayudar a reducir el número de abortos en Nueva York. Según declaró Fieler a Catholic News Service (CNS), su organización financiará programas de educación sexual frente a embarazos no deseados valorando la abstinencia, así como de apoyo a las embarazadas en situación de necesidad o de dificultad, a través de la Arquidiócesis de Nueva York, las congregación de las Sisters of Life (Hermanas de la Vida), la World Youth Alliance (Alianza Mundial de la Juventud) y de Expectant Mother Care (Cudado a la Madre Expectante).
También el obispo de Brooklyn, Nicholas DiMarzio, insistía en el aspecto educativo, lamentando que la actual educación que se está proporcionando en las escuelas públicas no se incida en ningún aspecto que lleve a reducir la elevada tasa de abortos que padece la ciudad: "Tenemos que comprometernos a ayudar a los jóvenes a entender las consecuencias del aborto y hacer todo lo posible para dar razones a las mujeres para que no aborten y para ayudar a los niños".
David Zweibel, vicepresidente ejecutivo de Agudat Israel de América, organización que promueve las actividades de judíos ortodoxos, señalaba como: "a pesar de nuestras diferentes perspectivas, todos estamos de acuerdo que hay algo que funciona terriblemente mal cuando el aborto se convierte en un método de control de la natalidad". Frente a ello, abogaba por la necesidad de cambiar una cultura que "glorifica la promiscuidad y se burla de la responsabilidad" o, por lo menos, proteger a los jóvenes de las "influencias nocivas de esa cultura".
Sor Lucía María, religiosa de la congregación Sisters for Life, no se ve sorprendida por las estadísticas: "Me gustaría que me sorprendieran, pero o as así: muchas de las mujeres que acuden a nosotros en busca de apoyo y de alternativas han tenido abortos repetidos". La religiosa, llevada por su experiencia en la atención a mujeres embarazadas en situación de abandono o necesidad, afirma que tras esta tragedia está el miedo que embarga a estas mujeres, que no saben a dónde ir para obtener ayuda. "Hemos fracasado en llegar hasta ellas y hacerles saber los recursos que tienen disponibles", señala Sor Lucía María.
La congregación religiosa neoyorquina, que ha atendido a 10.000 mujeres embarazadas desde 1991 y que cuenta con 10.000 voluntarios, redoblará ahora esfuerzos, en orden al nuevo plan del arzobispado, para ayudar a mujeres mediante la localización de empleos, la asistencia en el cuidado de su salud , el ofrecimiento de viviendas o de asistencia económica y legal.
www.hazteoir.org/noticia/35258-aborto-pone-tragico-fin-41-embarazos-que-se-registran-en-nueva-york

Vicente Soria Blasco, de 48 años, había emigrado desde Ceclavín (Cáceres) al País Vasco veinte años antes de su asesinato. Estaba casado con María Martínez y tenía cuatro hijos de 4, 12, 14 y 17 años (Óscar, Juan Carlos, María Engracia y Secundino). Los fines de semana trabajaba también de portero en la discoteca Dantzari, para completar su salario.

Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur

Me llamo Shahbaz Bhatti. Nací en una familia católica. Mi padre era un profesor jubilado, y mi madre un ama de casa, que fue educada de acuerdo a los valores cristianos y las enseñanzas de la Biblia; ambas cosas tuvieron gran influencia en mi infancia.
Desde pequeño solía ir a la iglesia, y allí encontraba profunda inspiración en las enseñanzas, el sacrificio y la crucifixión de Jesús. Fue el amor a Jesucristo lo que me indujo a ofrecer mis servicios a la Iglesia. Las terribles condiciones en que vivían los cristianos de Pakistán me impactaron. Recuerdo un Viernes Santo, cuando tenía 13 años, que escuché un sermón sobre el sacrificio de Jesús para nuestra redención y la salvación del mundo. Pensé que debía corresponder a ese amor, amando a nuestros hermanos y hermanas, poniéndome al servicio de los cristianos, especialmente de los pobres, los necesitados y los perseguidos de este país islámico.
Me han pedido que ponga fin a mi lucha, pero siempre me he negado, aun a riesgo de mi vida. Mi respuesta ha sido siempre la misma. No busco popularidad ni posiciones de poder. Solo busco un sitio a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter y mis acciones hablen por mí, y que digan fuerte y claro que sigo a Jesucristo. Este deseo es tan fuerte en mí que me consideraría un privilegiado si -debido a este esfuerzo combativo para ayudar a los necesitados, los pobres y los cristianos perseguidos de Pakistán- Jesús quisiera aceptar el sacrificio de mi vida.
Quiero vivir en Cristo y quiero morir en El. No siento miedo en este país. Los extremistas han intentado matarme muchas veces, me han encarcelado, amenazado, perseguido, y han aterrorizado a mi familia. Yo solo digo que, mientras esté con vida, hasta mi último suspiro, seguiré sirviendo a Jesús y a esta pobre y sufriente humanidad, a los cristianos, a los necesitados, a los pobres.
Creo que los cristianos de todo el mundo que en 2005 le tendieron la mano a los musulmanes víctimas del terremoto han construido un puente de solidaridad, amor, comprensión, colaboración y tolerancia entre ambas religiones. Si estos esfuerzos se mantienen tengo la convicción de que ganaremos los corazones y las mentes de los extremistas. Esto nos llevará a un cambio positivo: la gente no se odiará, no se matará en nombre de la religión, sino que se amarán los unos a los otros, traerán armonía, cultivarán la paz y la comprensión en esta región del mundo.
Creo que los más necesitados, los pobres, los huérfanos, sea cual sea su religión, deben ser tratados por encima de todo como seres humanos. Estas personas son parte de mi cuerpo en Cristo, son la parte perseguida y necesitada del cuerpo de Cristo. Si llevamos a cabo esta misión, entonces nos habremos ganado un sitio a los pies de Jesús y yo podré mirar Su rostro sin sentir vergüenza.